sábado, 3 de marzo de 2012

UN AMANECER MAS ( V )

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                                               Yiruma " Kiss the rain" ( Besa la Lluvia )



El canto de un ave nocturna entraba a través de la ventana. Jaime-Lee sonreía plácidamente sumergido en el recuerdo de aquél dia de felicidad casi infinita. Las sombras que le envolvían, se habían vuelto cálidas, protectoras. La presencia de Nuria, le confortaba. ya no sentía dolor ni cansancio. Si tenia que morir, no había mejor forma posible


- Y a partir de aquél momento, empezaron nuestros años mas felices en América.


- Encontraste por fin la paz que buscabas.


- Si, amor mio. Empezó entonces un tiempo en el que lo teníamos todo. Michael crecía a pasos agigantados. Era un niño vital y travieso, buen estudiante. Elke había consolidado su carrera como pianista, y se sentia feliz dando recitales por todo el país e incluso en Europa. A veces, me sentía algo solo durante sus viajes. Pero era un precio muy ligero a cambio de tener a mi lado a una mujer como ella. La "Star Radiolectric" se había convertido en una empresa consolidada en la fabricación de equipos militares.  Ampliamos considerablemente la fábrica original Y Helmut, entre encargo y encargo del departamento de defensa, se había dedicado a diseñar equipos de sonido y aparatos de radio que tuvieron una buena acogida en el mercado por su calidad. Los años, pasaron volando, hasta.....


La voz de Jaime-Lee empezó a quebrarse otra vez.


- ¡¡ Hasta la muerte de Michael  !!.


- Tu hijo, ¿ murió ?.


- Si, a bordo del USS Liberty.


- ¿ Era marino ?.


- Desde muy crío, estaba obsesionado con los barcos y la navegación. Construía autenticas flotas de barcos de papel que el hacia navegar en formación en la bañera de casa. Siempre nos dijo a Elke y a mi que quería ser oficial de la armada. No nos lo tomábamos en serio. Hasta el día en que se graduó en el instituto, y presentó su solicitud de ingreso en la academia naval de Annapolis. Se graduó como teniente, tercero de su promoción, y escogió la rama de electrónica naval. Había crecido prácticamente en la fábrica, y el "tio Helmut", como el lo llamaba le había transmitido una buena parte de sus conocimientos. En 1.967 navegaba en el "USS Liberty", destacado en la sexta flota del Mediterráneo. Era un carguero que la armada había transformado en un barco de "inteligencia electrónica", un buque que espiaba las transmisiones de radio, tanto  comunicaciones, como las señales de radar. Analizaban y grababan cualquier señal de interés que se pudiese captar.


- ¿ Fué un accidente, un naufragio ?.


- Ninguna de las dos cosas, Nuria. ¡¡ Fue un crimen !!. El 8 de Julio, el Liberty navegaba frente a las costas del desierto del Sinaí. Hacia cuatro dias que habia estallado la Guerra de los Seis Días entre árabes e israelíes. El barco estaba en aguas internacionales, escuchando el tráfico de radio de la batalla. Aquella mañana, el Liberty había sido descubierto por aviones de reconocimiento israelíes en patrulla marítima. Parecía que los aviadores habían identificado el barco como un buque de la flota norteamericana. Incluso se acercaron tanto, que los aviadores y los marinos en la cubierta del Liberty intercambiaron saludos. Todo parecía normal. Aquella tarde, una escuadrilla de cazas israelíes con las marcas de identificación borradas, y dos patrulleras, atacaron al buque sin previo aviso. Un torpedo impactó en el barco, y múltiples proyectiles de cañón y ametralladora procedentes de los aviones y las lanchas, barrieron el barco de proa a popa. No pudieron defenderse del aquél ataque, tan solo llevaban a bordo un par de ametralladoras del calibre cincuenta, inútiles ante semejante potencia de fuego recibida. Michael murió solicitando ayuda al "USS Saratoga", un portaaviones que navegaba cerca de allí. Sucedió algo extraño. Tardaron algo más de diez minutos tras el ataque en conseguir comunicarse con el portaaviones, las antenas habían resultado dañadas. Para colmo,  desde Wasingthon, ¡¡ alguien hizo regresar a los primeros aviones que despegaron para auxiliar al Liberty !!. 


Las lagrimas volvían a rodar por las mejillas de Jaime-Lee. Nuria le contemplaba en silencio.


- Cuando por fin llegó la ayuda en forma de aviones, helicópteros y barcos, ya no había gran cosa a hacer. Había treinta y cuatro muertos, y ciento setenta y cuatro heridos entre la tripulación. 


- Ningún padre debería sobrevivir a sus hijos.


-¡¡ Noooo !!. Nunca lo superé, Nuria. Dediqué mucho tiempo y esfuerzo a intentar averiguar que había sucedido  realmente. La explicación oficial que se nos dio, era que los aviadores israelíes habían confundido el barco con un carguero egipcio, ¡¡ tres veces mas pequeño que el Liberty !!. Hablé con algúnos de los compañeros supervivientes de Michael. En el mástil, ondeaba la bandera de las barras y estrellas, y los aviadores de reconocimiento que habían sobrevolado el barco aquella mañana, lo habían identificado correctamente sin duda alguna. También estaba muy claro el nombre "Liberty" en grandes caracteres en la popa, y la pintura gris del casco con el numeral de la armada en la proa.


Jaime-Lee hizo una pausa y respiró a fondo , había dejado de llorar.


- Hubo algo extraño en todo aquello. Al no conseguir averiguar nada, semanas después me planté en el Pentagono, de uniforme y haciéndome recibir por mis antiguos compañeros de las fuerzas aéreas, que en aquéllos momentos, ocupaban el mando. No conseguí gran cosa, pero averigüé quién dio ordenes de regresar a los primeros aviones que despegaron del Saratoga. Fue Robert McNamara, el secretario de defensa.


- ¿ Porqué, amor mio ?.


-Nunca lo supe. Pedí mantener una entrevista personal con él. Y a pesar de mi nombre, de poseer una de las principales industrias de defensa, no se dignó a concedérmela. El embajador de Israél en Wasingthon, viajó hasta Dallas y me presentó personalmente sus disculpas. Me aseguró que su gobierno indemnizaría a los familiares de las victimas. Aquél hombre parecía honda y sinceramente afectado. Le dije que aceptaba sus disculpas, pero que el estado de Israel se podía meter su dinero por donde estaba yo pensando. Aunque yo no podía demostrarlo, siempre creí que aquél ataque fue intencionado, que aquellos días, el ejercito israelí quería ocultar algo, algo que el Liberty estuvo a punto de descubrir de alguna manera.


- ¿ Y tu esposa, Elke, como encajó la muerte de Michael ?.


- Fatal. Michael era su único hijo, habia sido su motivo para sobrevivir al desastre de la guerra, su conexión con su vida anterior, y la recompensa a todos sus sufrimientos. Dejó los recitales durante una larga temporada. Los dos caímos en una fuerte depresión nerviosa. Yo iba a trabajar todos los días, pero me era muy difícil concentrarme en los asuntos del día a día. A veces, me subía al coche y me pasaba todo el día conduciendo sin rumbo fijo. Ella pasaba días enteros sin salir prácticamente de la cama, sin pronunciar palabra. Poco a poco, los dos fuimos sobreponiéndonos a aquella situación, pero sabíamos que nada volvería a ser igual. Fue al final de aquellos meses de oscuridad y de dolor, cuando Consuelo llegó a nuestras vidas, también de una manera trágica. No es hija biológica nuestra, la adoptamos.


- ¿ Como ocurrió ?


- Teníamos una asistenta en casa de origen mejicano, Rosario. Prácticamente llevaba nuestra casa en cuanto a asuntos domésticos, hacia jornada completa desde la mañana al anochecer. Limpiaba y cocinaba para nosotros desde hacia unos siete u ocho años. Elke estaba muy volcada en la música, y cuando no estaba de viaje dando algún concierto, se pasaba los días  ensayando al piano. Yo salia hacia la fabrica de buena mañana, y no regresaba hasta las cinco o las seis de la tarde. Hacia falta alguien que se ocupase de las tareas domesticas, y unos amigos para los que trabajaba nos la recomendaron cuando se mudaron a vivir a California. Debía tener unos treinta años por aquella época. Era una mujer educada,amable y alegre. Muy, muy trabajadora. Se ganó nuestra confianza y nuestro cariño. Michael la adoraba, y ella le correspondía. Trataba a nuestro hijo como si fuese su hermano pequeño. Cuando Michael murió, ella estaba embarazada. Casi pierde a Rosario a causa del disgusto por la muerte de nuestro hijo. Al final, el embarazo llegó a su término, y nació Consuelo, un bebé adorable, con un pelo moreno, negro, y unos grandes ojos con el azul del mediodía. Rosario la bautizó con ese nombre, con la fe de que aquella niña nos ayudaría a superar la perdida de Michael. Cuando se recuperó del parto, unas semanas después, traía con ella a la pequeña.  Elke y yo poco a poco nos ilusionamos con la presencia de aquél bebé en nuestra casa. Con Consuelo, volvió un poco de la luz perdida a nuestra vida. Aquél bebé, nos devolvió a los dos a la época en que nos conocimos en Nuremberg.






                                                            ( continuara )

1 comentario:

  1. Ansiosamente espero la continuacion, me encanta este relato!!

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