domingo, 7 de abril de 2019

MAS POP-JAZZ ( DESCANSO DOMINICAL )



Mientras Julius P. Vikrandas busca una farmacia abierta para conseguir jalea real con ginseng para reponerse de los estragos ( el hombre tiene ya una cierta edad ) os dejo algo mas del viejo pop-jazz de los Chicago en versión de Leonid & friends.

Ecos de un lejano verano, de trenes de cercanías destartalados y abarrotados, de una playa infinita donde el sol arrancaba destellos de oro a una piel que enmarcaba dos ojos del color de las esmeraldas.  Que lejos, tan lejos como otra vida, como otro mundo.

Sigues en mi memoria.

viernes, 29 de marzo de 2019

DIARIO DE UN RELATOR ( VII )


 El vuelo desde Tallin a Barcelona fué plácido, tranquilo y puntual. Kadri quedó impresionada por la vista de las playas del Garraf y el Bajo Llobregat que contempló brillando bajo el sol de la mañana mientras el avión hacia su descenso hacia la pista del aeropuerto.

-- No he puesto un pié en el suelo aún, y este lugar me tiene fascinada ya.

Tras recoger  el equipaje y cuando salían al exterior de la terminal uno, se encontraron con un afable J.C. Fábregas, que les esperaba al pié de una elegante furgoneta oscura con los cristales tintados.

-- ¡¡ Bienvenido a Barcelona, Julius !!, y en tan buena compañía.

Fábregas no apartaba la mirada de Kadri.

--  Gracias señor Fábregas, le presento a Kadri Hunt, amiga y colaboradora, ¡¡ ah !!, y domina el castellano mejor que usted.

Fábregas captó el mensaje mientras estrechaba la mano de Kadri, y lamentó para sus adentros aquél comentario indiscreto, mientras Kadri le dedicaba una sonrisa formal acompañada de una mirada glacial.

Embarcaron en la furgoneta, que disponía de dos filas de asientos enfrentados. Durante el trayecto, Fábregas puso al corriente a Julius del calendario de reuniones, que arrancaba dos dias mas tarde. El lugar : el Palacio de la Generalitat, aunque mantuvo en el anonimato el nombre de los participantes.

-- Y en este sobre hay un adelanto de sus honorarios, dos pasajes de regreso a Tallin con fecha abierta, y una tarjeta de crédito para los gastos adicionales de su estancia con nosotros.

Julius echó un vistazo al contenido del sobre. Estaban los pasajes, un fajo de billetes de a cien Euros, y una tarjeta "Master Card" a su nombre.

-- ¿ Y el número de seguridad ?

-- Muy fácil, mil setecientos catorce, el año del desastre.

-- Menuda obsesión tienen ustedes, ¿ Y cuando la pase por un lector, también sonará "Els     
    Segadors" ?.

-- Es otra de las cosas que me gustan de usted, Vikrandas, ¡¡ tiene sentido del humor !!. No 
   olvide. Pasado mañana, presentese en el Palau a las nueve de la mañana, y pregunte por mi,        por favor. Le enviaré instrucciones sobre el acceso al Palau al teléfono móvil que hemos      
    preparado para usted.

Fábregas, volvió a echar mano al interior de su maletín de cuero, y extrajo un teléfono móvil de un modelo algo aparatoso que Július no reconoció.

-- Este es un terminal protegido por encriptación. A partir de ahora cualquier comunicación 
   entre nosotros u otros miembros del equipo de conversaciones, la haremos a través de estos 
   aparatos. En la agenda, encontrará  mi número y el de otras personas con las que 
   posiblemente tendrá que comunicarse en el ejercicio de sus funciones. Nada de usar su linea 
   propia, por favor. ¿ Y sabe cuál es el numero de desbloqueo del terminal ?.

-- No me lo diga, mil setecientos catorce.

-- Ja,je. ¡¡ Exacto !!.

Tras cruzar el puerto y la Barceloneta, la furgoneta llegó a la altura del hotel.

Tras registrarse, ocuparon la habitación asignada en la planta veinte. Desde allí, la panorámica de las playas perdiéndose en el horizonte hacia el Maresme era espectacular.

Mientras Kadri se extasiaba con las vistas, Julius peleaba con la caja fuerte de la habitación para configurar la clave. 

No era de recibo dejar semejante cantidad de dinero en la mesita de noche, o andar con el encima por la ciudad. En recepción, había visto algún cartel que advertia a los visitantes sobre la delincuencia y los ladrones que poblaban las áreas turísticas de la ciudad, a la caza de turistas incautos. 

Algo así en Tallin seria impensable, y si fuese así,  habría provocado la dimisión del ministro del interior de turno.

Una vez configurada la caja fuerte con una cifra fácil de recordar, Julius echó mano del teléfono para llamar a su esposa.

-- Hola cariño. . . .Si, acabo de llegar al hotel. . . . .no, no es gran cosa, mas bién un hotel algo anodino de tres estrellas, aunque es cómodo, eso si. . . . . . . ¿ el trabajo ?, empiezo pasado mañana, aún no tengo demasiados detalles de con quienes me sentaré a la mesa, incluso conmigo guardan un cierto secretismo. . . . . bueno, cambiando de tema, ¿ salís los tres para Florida pasado mañana como estaba previsto ?. . . ¿ si ?. . . . bien. . .  nos iremos llamando estos dias. . . . si. . . .yo también. . . . ya verás como te los pasas bién en el crucero. . . .no, no me eches en falta y pásalo bien. . . . un beso. . .  adióosss.

Mientras Julius hablaba con su esposa sentado al borde de la cama. Kadri, como una pantera silenciosa había gateado por el lecho hasta situarse a sus espaldas. Había desabrochado lentamente la camisa de Julius, y había empezado a acariciar el pecho de este lentamente con la punta de las uñas.

En cuanto cortó la llamada, Július dió un respingo y se puso en pié.

-- ¡¡ Aghh !!. Sabes que no me gusta nada que hagas eso, provocarme mientras hablo con 
    Marja. Bastante me cuesta ya mentirle con algo de convicción.

Kadri se levantó de la cama con movimientos felinos y se abrazó a él. Július notó la mano de ella cerrándose  suavemente sobre su abultada entrepierna.

-- Tus convicciones morales van por un lado, pero tu cuerpo va por otro, semental mio.

El aroma del cuerpo de Kadri disipó los momentáneos reparos y la mala conciencia de Július.  Y se dejó llevar por sus instintos y por el ímpetu de aquella mujer.


( continuará )







viernes, 22 de marzo de 2019

RECESO ( PARA MIQUÉL )



Días atrás, a través de un comentario casual en un "blog" amigo, descubrí que Miquel, de "Tot Barcelona" y un servidor tenemos algunas afinidades musicales.

El citó a "Chicago Transit Authority". Je, je, muy pocos sabemos que ese fué el nombre original del grupo "Chicago".

Lo de recortar el nombre hasta "Chicago", fué un conflicto con la auténtica Autoridad del Tráfico de Chicago, un ente estatal que amenazó con llevarlos a los tribunales por apropiación indebida de nombre

En sus principios fue una banda que practicaba el "pop-jazz" con una buenísima sección de viento y un sonido muy peculiar. Pero como todo en esta vida acaba degenerando, acabaron especializados en baladas "pop" algo ñoñas y edulcoradas.

Pero como de vez en cuando los criminales suelen volver a los escenarios del delito, en 1.979 grabaron este tema que suponía una vuelta a los orígenes.

El tema original siempre me ha gustado, aunque siempre he opinado que la voz en falsete de Peter Cetera, el vocal, no era la adecuada para este temazo.

La versión original, en este enlace : https://www.youtube.com/watch?v=5GoT10N_ous

Mi sorpresa ha sido descubrir estos dias en you-tube está versión/homenaje que recupera el espíritu original de los Chicago, añadiendo algo mas de brillo y profundidad.

No todas las segundas partes son malas.

¡¡ Va por tí, Miquel !!. Esto hay que escucharlo con el volumen alto.

La semana que viene, continuaran las andanzas de nuestro "relator", el muy honorable Julius. P. Vikrandas.


Refrán del dia :

" Quienes se abrazan a un símbolo, ya no necesitan pensar"

                                   Timoteo Bofarull





sábado, 9 de marzo de 2019

DIARIO DE UN RELATOR ( VI )



Durante los primeros momentos de nuestra conversación noté a Fábregas algo "descolocado". No debía de tener ninguna esperanza de volver a tener noticias sobre mí persona.

-- ¿ Oiga Fábregas, para cuando está planeada esa ronda de conversaciones ?.

-- ¿ Hummm?, dejeme ver. . . . . .  De aquí a un par de semanas, mas o menos. Comenzarían       
    supuestamente el once de Marzo.

-- ¿ Ya han conseguido a alguien como mediador, quiero decir "relator" en ellas ?.

Hubo unos instantes de silencio.

--  A alguien con su prestigio, no.

Era algo que yo ya había intuido, por el tono de voz de Fábregas.

-- Bién Fábregas, vuelva a explicarme las condiciones de mi mediación y los detalles de mi 
    estancia en Barcelona.

La voz de Fábregas desgranó cuales serian mis funciones en las conversaciones, mi papel como certificador internacional, mi remuneración por el trabajo, y los detalles del viaje y mi alojamiento en la ciudad. También habló del plazo de tiempo que había calculado que durarían aquellas negociaciones : alargándose, podían durar muy bién entre cuatro y cinco semanas

-- Correcto, Fábregas, acepto la oferta pero con un par de modificaciones.

-- ¿Sí ?, pues bién, usted dirá.

Noté una repentina sorpresa en el tono de voz al otro lado de la línea. Fábregas aún no creía que yo aceptase.

-- En primer lugar, DOS pasajes en clase preferente de ida y vuelta desde Tallin. Nada de     
    alojamiento en ese insulso hotel de la calle Pau Clarìs, ( mientras conversábamos, 
    había echado un vistazo a la pagina web del hotel que me propuso ) quiero una habitación 
    doble en el hotel W, ese de cinco estrellas en el puerto. Y una tarjeta de crédito para gastos.

Hubo unos instantes de silencio en la linea.

--  Jooooodeeeer, Julius, ¡¡ a eso se le llama tirar con pólvora del Rey !!.

--  No se equivoque Fábregas, es tirar con pólvora de la República, ¿o no es así ?.

Fábregas encajó mi ironía impasible

-- Bién, tiene razón, si señor.  Lo de los dobles pasajes quiere decir que le acompañará a usted        la señorita Kadri, ¿ cierto ?.

-- Es usted una persona sagaz, Fábregas.

-- No hay ningún problema Július, ya lo arreglaré todo para que se cumplan sus condiciones.

-- Como comprenderá, quiero todos los detalles en un contrato por escrito firmado por algún 
    responsable político.

-- Ya teníamos planeado hacerlo así, solo tendremos que introducir las modificaciones que 
    usted nos solicita en el contrato. Entre el dia de mañana y pasado lo recibirá por correo 
    electrónico. Solo tendrá que devolverlo firmado a la dirección de origen. Por cierto, le daré 
    el teléfono de nuestro jefe informático. Póngase en contacto con él para instalar en su 
    ordenador un programa de encriptación seguro. A partir de ahora y hasta que usted esté en 
    Barcelona, todas nuestras comunicaciones serán por escrito y encriptadas. Toda precaución 
    es poca en un asunto tan delicado como este, de acuerdo Julius ?.

-- Me parece correcto.

Tomé nota del teléfono del experto en informatica.

-- Július, muchas grácias por aceptar nuestra oferta. Contamos con su discreción y buen hacer, 
    y le esperamos aquí dentro de unos dias.

Llamé al informático de Fábregas, quién resultó ser un alto cargo en la consejería de Políticas Digitales y Administración Pública.

Alguien de confianza y que debía de estar al tanto de aquél contubernio Momentos mas tarde, desde una conexión remota, aquel tipo instaló en mi ordenador portátil el programa de encriptado, que respondía al folclórico nombre de "Almogaver".

Dos dias después, recibí un correo con el contrato encriptado. Lo abrí con el programa, lo revisé cerciorándome de que en el anexo se aceptasen mis condiciones específicas. Lo firmé, lo volví a procesar con el encriptador, y lo remití de vuelta a origen. Imprimí una copia en papel.

Aquella noche, a la hora de la cena, Marja volvió a insistir sobre el asunto del crucero.

-- Marja, siento decirte que me va a ser imposible tomarme esos dias libres para el crucero. Me 
    ha surgido un trabajo delicado y comprometido en esas fechas para el gobierno de Cataluña.

-- ¿ Como, que quieres decir ?.

Me limpié los labios con la servilleta, y fuí al despacho para recoger la copia escrita del contrato, de la que había separado previamente el anexo con mis condiciones.

Se lo dí a leer a Marja, y observé como a medida que ella lo leía, abría unos ojos como platos.

-- Como comprenderás, Marja, no solo está el lado económico del "trabajo", sino también el 
    prestigio que me dará participar en esas negociaciones como mediador. Sobre todo, si se 
    consigue  llegar a un acuerdo viable.

-- Pero me hacia tanta ilusión ese crucero. . . . . 

-- ¿ Y quien te ha dicho que no puedes hacerlo, cariño ?, podrías acompañar a los Ivask 
    mientras yo estoy en Barcelona participando en las conversaciones.

A Marja se le iluminó la mirada

-- ¿ De verdad, no te importaría que fuese con ellos ?.

-- Reserva tu pasaje mañana mismo. Pero por favor, se discreta y no le expliques a Maret los 
    motivos reales de mi ausencia. Como bien comprenderás, unas negociaciones secretas son 
    eso, ¡¡ secretas !!.

No me cabía la menor duda de que mi esposa le contaria con pelos y señales mi "trabajo" a su intima amiga Maret. Y que el precio seria llevar la mitad del FSB ( antes conocido como KGB ) de San Petersburgo pegados a mi trasero constantemente por cortesía de Olev Ivask

Al dia siguiente, por la tarde, me reponia de los excesos del sexo entre los brazos de Kadri. 
Mientras la acariciaba y contemplaba la luz menguante en el techo de la habitación, la puse al corriente de todo el asunto, y de que íbamos a tener unas lujosas vacaciones en Barcelona.

-- ¡¡ Július !!, eres todo un genio, y el crápula mas grande de este lado del Báltico.

-- Eso es lo que siempre te ha gustado de mí, leona mia.

-- El Mediterráneo, una ciudad preciosa, hotel de lujo, buena cocina, buen clima. . . . 

La idea del viaje la excitó otra vez. Volvió a subirse a horcajadas sobre mí, y mientras me besaba y miraba en el fondo de mis ojos, volvió a introducirme en su terciopelo húmedo.

-- ¡¡ Kadriiiiii. . . .  !!.



( continuará )






















sábado, 2 de marzo de 2019

DIARIO DE UN RELATOR ( V )


La propuesta de Marja, mi esposa me pilló completamente descolocado unos dias mas tarde.
Estábamos cenando, mientras una ligera nevisca caía al otro lado de los ventanales

-- Los Ivask se van de crucero por el Caribe el mes que viene. . . . . 

-- Pués me parece muy bién cariño, que lo disfruten.-- Respondí medio abstraído viendo                  moverse los copos en el viento.

-- Nos han ofrecido que les acompañemos, y claro, he pensado que como estás de año sabático,        no te será difícil encontrar unas semanas de vacaciones para ir con ellos. Maret me ha           
    explicado con algo de detalle en que consiste el recorrido, y me ha parecido maravilloso. Y          esta es la mejor época del año para hacerlo. Mira, saldríamos de Miami y . . . . . 

-- ¡¡  Para, para !!.  Que esté de año sabático no quiere decir que esté sin hacer nada                  
   rascándome el ombligo. Estos dias estoy preparando el viaje a España para mi investigación,     cerrando visitas con archivos y bibliotecas, y además, corrigiendo y ajustando el plan de      
   estudios para el siguiente curso. Trabajo no me falta.

-- Pero si todo eso lo podrías hacer tranquilamente con tu ordenador portátil y el teléfono         
   desde cualquier lugar. Podrías trabajar cómodamente desde el barco. Tienen conexión a la         red de alta velocidad vía satélite.

-- Vaya, ya veo que has pensado en todo, Marja. Pero no, no todo es tan fácil como parece.

Marja se sumergió en un ofendido silencio. Debía llevar dias acariciando la idea de aquél viaje, que ya debía haber planeado minuciosamente junto a Maret.

Olev Ivask no era ningún presuntuoso nuevo rico hortera que alardea de sus posesiones. No te restregaba en la cara su mansión, su casa de campo para el veraneo, ni su yate amarrado en el puerto deportivo de Tallin. Sencillamente te invitaba a cenar en su mansión, a pasar un fin de semana en la casa de campo, o a una jornada de pesca en su yate. Sin darle importancia a nada de todo aquello, y comportándose con absoluta normalidad.

Lo que yo realmente no soportaba de Ivask  era la frialdad de su carácter y su pragmatismo. Había hecho grandes negocios con los últimos soviéticos, y ahora, desde un país independiente, los hacia con los rusos.

¿ Inmoralidad ?, quizás no, mas bién una ambición insaciable y muy bien disimulada bajo una fachada de aparente corrección. Era un tipo capaz de sobrevivir impasible a cualquier cambio o desastre, sacando mas o menos provecho de ello siempre.

Circulaba algunos rumores sobre el doble uso, civíl y militar, de los componentes que fabricaba y exportaba para los rusos, sensores de control  para hornos de cocina que podían instalarse en la guia infrarroja de misiles anti-aéreos. Se abrió alguna discreta investigación, no en vano somos un país miembro de la OTAN, pero se cerró sin ningún clase de indicio ni pruebas.

Ivask era uno de aquellos hombres que se habían camuflado en el paisaje de mi país después de llenarse muy bién los bolsillos, y sobre los que nadie se hacia demasiadas preguntas, como con todo lo relacionado con los últimos tiempos  de la República Socialista de Estonia.

Representa todo aquello de mi país que yo odio en silencio.

En los dias posteriores, Marja insistió, al principio, en el proyectado crucero. Yo apliqué la antigua táctica del "ni sí, ni no", dando largas al asunto mientras seguía con mi trabajo y mis citas clandestinas con Kadri.

A la vista de mi actitud, Marja empezó una guerra psicológica conmigo. Aparecieron en casa catálogos de cruceros en el Caribe "situados" oportunamente en nuestro salón, sobre el sofá, en las mesillas auxiliares. . . . .

Y yo empecé a tener pesadillas donde me veía a mi mismo bailando ridículamente la conga, con una multitud de jubilados yankies, cruzando el salón de la cubierta principal, al son de una música cubana interpretada por una orquesta vestida para la ocasión, con blusas con volantes en las mangas. Ivask encabezaba la fila marcando el ritmo tocando unas maracas y con un habano en la boca.

-- ¡¡ Aghhhhhhhh !!, ¡¡ uuuuhhhhhh !!.

-- ¿ Estas bien cariño ?

--  No. . . .no pasa nada, Marja, tan solo es un sueño horroroso.

--  Trabajas  demasiado Julius, no te iría nada mal para tu salúd que hiciéramos juntos ese       
     crucero.

Apagué la luz de la habitación e intenté volver a dormirme. En el silencio de la casa me parecía escuchar  el ritmo de unas maracas en la lejanía.

Al dia siguiente, sobre las once de la mañana, realicé una llamada desde mi despacho.

-- Buenos dias señorita, querría hablar con el señor J.C. Fábregas. . .  sí, yo soy Július      
   Vikrandas desde Tartu, Estonia. . . . . . .



( continuará )



viernes, 22 de febrero de 2019

DIARIO DE UN RELATOR ( IV )



En los dias posteriores a mi entrevista con  J.C. Fábregas el asunto que habíamos tratado quedó para mí en un segundo o tercer plano por detrás de mi trabajo en la universidad.
No dejaban de ser inquietantes los datos sobre mi intimidad que había esgrimido aquél tipo con aquella ridícula peluca, y la presencia al principio de nuestra entrevista de la embajadora española en Estonia certificaba que aquello era serio : el gobierno español estaba detrás de aquella oferta.

Había guardado la tarjeta de visita de Fábregas. Volví a realizar una búsqueda mas detallada en internet. Nada, en ninguna red social, de negocios, o de cualquier tipo de asociación profesional española que consulté.

Debía ser un "alias", una falsa identidad. La dirección que constaba en la tarjeta, era del centro de la ciudad : calle Pau Claris numero cien, una zona donde los despachos profesionales de abogados, notarios, editoriales y empresas diversas eran habituales.  Investigar el numero de teléfono de la tarjeta tampoco dió ningún resultado.

Por supuesto, no tenia ninguna intención de aceptar aquél encargo, inicialmente.

Pero, en algunas ocasiones, uno se ve empujado por circunstancias ajenas a su voluntad a tomar decisiones que en otro momento no tomaría bajo ningún concepto. . . . . . 

Olev Ivask es uno de esos personajes que son difíciles de describir. Aparecen en los momentos mas caóticos de la historia de cualquier lugar, y acaban sacando tajada personal de los momentos de desorden y desconcierto que se suceden en los tiempos de cambio.

En 1.991  era un oscuro contable en el departamento financiero de una de las empresas eléctricas estatales soviéticas que operaban en Estonia. 

Durante el proceso de privatización tras el colapso ruso y la independencia estonia, se hizo con la propiedad de algunas compañías hidroeléctricas, metalúrgicas y madereras por precios de saldo. De donde sacó el dinero, las divisas para financiar estas compras, es un misterio aún a dia de hoy.

Pero al cabo de poco tiempo, revendió esas mismas empresas, ya privatizadas, multiplicando el algunos casos la inversión inicial por cien. Fué el principio de su fulgurante carrera como financiero e industrial. Sus buenos contactos con el mundo político, enterraron en el olvido sus oscuros inicios. Y las ganas de los estonios de pasar página con el pasado soviético, hicieron el resto.

Hoy Ivask Electrooniline es una de las principales empresas exportadoras del país, especializada en fabricar componentes electrónicos imprescindibles en electrodomésticos, ordenadores y sistemas de defensa. Ivask tiene y mantiene buenas relaciones personales con nuestros vecinos rusos.

Un respetable y admirado gangster de cuello blanco.

¿ Que tiene que ver Olev Ivask en todo este lío ?. Como todo lo que me sucede últimamente, una puta casualidad.

En 1.997, ya instalado en la abundancia, Ivask decide divorciarse de su esposa y volver a casarse con Maret, diez años mas jóven que el, una mujer escultural y encantadora, que hasta entonces era su secretaria y amante.

Maret y mi esposa Marja son intimas amigas desde los tiempos del instituto de enseñanza secundaria. Así es como entré a formar parte de las amistades de Ivask. Una amistad que no me enorgullece, y que procuro mantener bajo minimos por respeto a Marja.

Hay amigos a los que no puedes elegir, lo elige alguien por tí, y ya nunca puedes deshacerte de ellos.

El cariño y la amistad de mi esposa Marja por Maret,  me impiden mandar a paseo a ese impresentable de Olev tal y como yo desearía, y me obligan a tolerar con salidas de fin de semana, cenas, y algunos dias de vacaciones compartidos.

Unos dias mas tarde de mi entrevista con J.C. Fábregas, Marja empezó a darme la lata con un viaje que ella y Maret llevaban semanas planeando.


( continuará)

lunes, 18 de febrero de 2019

DIARIO DE UN RELATOR ( III )



El camarero me sirvió el bourbon en un vaso bajo y con dos cubitos de hielo, que a pesar de que yo había solicitado la bebida sin hielo, el había colocado en el vaso. Me apresuré a sacar los dos terrones de hielo con los dedos de mi bebida, y los introduje en la tetera vacía de Fábregas.

Este se sorprendió de mi acción con un leve sobresalto.

-- Disculpeme, pero añadirle hielo a un bourbon es estropearlo directamente.  Y ahora, antes de que me explique nada, ¿ seria tan amable de desprenderse del gorro, de esa ridícula peluca y de las gafas de sol ?. 

-- Es que no me gustaria ser reconocido en su compañía. Como comprenderá, soy una figura pública y. . . . . vamos a tratar un asunto político muy delicado.

-- ¡¡ Vamos Fábregas !!, si es que ese es su nombre de verdad. Estamos en una cafetería de los suburbios de Tartu,  Estonia. Un lugar que usted definiría tranquilamente como el "culo de Europa". ¿ Quien va a reconocerle aquí, acaso ese somnoliento camarero ?. No sea ridículo, ya se colocará toda esta impedimenta cuando salga a la calle.

-- Bién, si así lo desea. . . .

Fábregas se quitó el sombrero, la peluca y las gafas de sol, y los dejó a su lado, sobre el sofá donde tomaba asiento.

Bajo aquellos accesorios emergió la cabeza y el rostro de un tipo en la cincuentena con una calvicie bastante avanzada, con el poco y corto pelo de su cabeza encanecido, y unos ojos negros e inexpresivos. 

Su cara no me sonaba absolutamente de nada, y mi investigación previa en internet no me había revelado tampoco datos sobre su nombre en la política española. Ni una sola referencia, ni siquiera en alguna red social, era como si no hubiese existido nunca.

-- Bién Fábregas, esto ya es otra cosa. Podemos pasar al tema que le ha traído hasta aquí, ¿ que es lo que necesita de mí ?.

-- Bien, no se si usted está al corriente de la situación actual que se vive en España, con la crisis  política en Cataluña. . . . 

-- Si, estoy enterado del embrollo que tienen ustedes montado allí. Por motivos profesionales, leo diariamente la prensa española en la red.

-- Pues bien, sabrá usted muy bien en que situación de bloqueo se encuentra el problema entre el gobierno catalán y el gobierno español.

-- Si, la conozco, se perfectamente como están las cosas. Encalladas por dos bandos donde sobra la incompetencia, la dejadez y los intereses personales por encima de los políticos.

-- Bién, ese es su juicio señor Vikrandas. Para salir de ese bloqueo, ambas partes han decidido establecer una mesa de negociación muy discreta, mas bien secreta, para tratar de encontrar una salida a este atolladero por el que pasamos a fecha de hoy.

-- ¿ Y que demonios tengo yo que ver en esas negociaciones ?.

-- Los dos gobiernos hemos pensado en que seria necesaria la intervención como observador, como relator o como notario, de alguien imparcial y con prestigio internacional. Y habiamos pensado que usted podria ser esa persona. Usted fué una figura clave en la independencia de Estonia, y su carrera docente en el mundo de la filología hispánica le avala como alguien serio y con una buena capacidad de comprensión del fondo del asunto.

La verdad es que sorprendió mucho la oferta de Fábregas. Tanto que durante unos minutos guardé silencio digiriendo aquello. Bueno, valorar la oferta solo fué un minuto, el resto del tiempo lo empleé en articular una respuesta evitando usar palabras malsonantes ni ofensivas para Fábregas.

-- Mire Fábregas, yo no se muy bién que imagen o que concepto de mi tiene su gobierno, pero desde luego puedo asegurarle que yo no fuí ningún héroe por la independencia de Estonia. Aquella puñetera fotografia mia enviando a la mierda a un tanquista ruso fué objeto de la mas pura casualidad. No participé para nada en todo el proceso de independencia, y posteriormente no he tenido nada a ver con la política Estonia. Me limité a seguir mis estudios de filología hispánica, y en su momento, oposité a la plaza de catedrático aquí, en la universidad de Tartu. Por lo tanto, no soy la persona que ustedes buscan.

-- Bueno señor Vikrandas, nadie le va a pedir el curriculo de héroe por la libertad de su pátria. Es solo que álguien con su imagen y su prestigio de imparcialidad nos seria útil en esas negociaciones cuando se hagan públicas.

-- No lo crea así Fábregas.

-- Mire Vikrandas, nos hemos informado y sabemos que usted ahora está de año sabático, apartado de las clases y enfrascado en una investigación sobre el castellano primigenio. Estas conversaciones arrancarán en unas semanas, y sabemos de sus intenciones de viajar a España para consultar varios archivos. Ejercer de relator no le supondría ningún gran esfuerzo. Por supuesto, nosotros correriamos con todos sus gastos de desplazamientos, alojamientos, dietas y además le abonaremos la minuta de sus servicios de una manera harto generosa.

-- Nó Fábregas, no pienso comprometerme en algo así, que me es desconocido y seguramente me viene grande.

-- No sea necio, tómeselo como unas vacaciones pagadas, muy bien pagadas. En Barcelona disponemos de maravillosos hoteles, esplendidas playas y buenos restaurantes. Podría aprovechar la ocasión y llevar con usted a esa amiguita suya, su antigua alumna, Kadri, ¿ es así como se llama, verdad ?.

El bourbon se me atravesó en el estómago.

-- ¡¡ Fábregas, es usted un cerdo !!.

-- No creería que no le hemos investigado, ¿ verdad ?. Tenemos unos servicios de información bastante eficientes, a pesar de su mala fama. Esa mala fama, que por cierto, sirve para que todo el mundo los infravalore por debajo de su verdadera eficacia.

Miré en silencio a aquellos ojos negros inexpresivos durante varios minutos. Fábregas apuró su ya fría infusión, y volvió a colocarse parsimoniosamente la peluca, el sombrero y las gafas de sol.

Sacó una tarjeta de visita del bolsillo de su chaqueta y me la extendió.

-- Mire, somos precavidos pero no somos unos malvados. Tenga mi tarjeta, y piense en la oferta que le hemos realizado. Llameme dentro de una semana, y comuniqueme su decisión. Sea cual sea la respuesta, le prometo que no volveremos a interferir en su vida, ni tendrá mas noticias nuestras.

Mientras sujetaba la tarjeta con dedos nerviosos, contemplé como aquél tipo enfilaba la salida de la cafetería.

Pagué la cuenta pendiente al camarero, y aproveché para largarle una bronca a cuenta de los cubitos de hielo en el bourbon.

Volví conduciendo a casa, de mal humor y pensando en como habían averiguado los servicios  secretos españoles mi aventura con Kadri. Y en que Fábregas se podía meter su oferta en. . . .

( continuará )