sábado, 1 de septiembre de 2018

BLOC DE NOTAS



Epilogo.


Amanece la mañana en que nos despedimos de Cantabria. La naturaleza nos hace un ultimo regalo, un banco de nieblas matinales que embellece aún mas los montes y el verdor de esta tierra.

Cruzo las marismas de Santoña camino de la autovía, y mientras la niebla se desvanece al contacto de los primeros rayos del sol. Los primeros pescadores han tomado posiciones sobre los puentes aprovechando la pleamar de la marea, y las aves marinas también aprovechan para desayunarse algúnos peces despistados. Me despido silenciosamente de tanta belleza cuando alcanzamos la otra orilla, deseando regresar en mejores condiciones físicas para sumergirme otra vez en esa naturaleza casi salvaje y eterna.  O para pedir plaza en el Convento de Montehano, con los padres capuchinos.



Horror al vacío.

Al dia siguiente, la "señora estupenda" decide colmar el vacío de nuestra nevera, rellenandola adecuadamente. Me propone ir al Mercado de San Antonio para cubrir nuestras necesidades alimenticias de nuestros últimos dias de vacaciones. Poco antes de marcharnos, ya curioseamos en el para ver que tal había quedado el mercado tras la larga, larga reforma.

Así que al grito de "primum vivere, deinde philosofare"  ( primero llenar el estomago y después ya hablaremos ), cogemos nuestro sufrido vehículo y allá que vamos.

Decido no complicarme la vida, y aparcar en el parking subterráneo del mismo mercado. Cuando llegamos y accedo por la rampa al aparcamiento, creo que hemos entrado en otra dimensión, o en el limbo del triangulo de las Bermudas.

Bromas aparte, la señalización de entrada al aparcamiento, es escasa y confusa, y la señalización interior del mismo es aún mas confusa y extraña, como prueba, la fotografía superior.  Uno es algo aficionado a la ciencia de las señales, y las señales de tráfico deben ser de por si universales en todas partes, desde Vladivostock a Barcelona, pasando por Kansas City.

Pero aquí, apenas se distinguen las indicaciones de sentido de circulación, y la decoración del suelo es preciosa estéticamente, pero claramente no sirve adecuadamente para delimitar las diferentes plazas en un golpe de vista.

Así que cuando aparqué en un hueco aparente, tuve que bajarme del vehículo y cercionarme de que había aparcado correctamente, y no lo había hecho en alguno de los corredores entre hileras.

Habida cuenta de que con la señalización normal,  a base de lineas blancas hay conductores que no se aclaran, aquí no me extrañaria nada ver un vehículo estacionado en diagonal. 

Lo dicho, estéticamente precioso, merece un premio FAD de arquitectura, pero es muy poco práctico y ergonómico.

No recuerdo muy bién quien fué el que dijo que " a los catalanes nos pierde la estética ", pero creo que le sobraba razón. En ciertos asuntos, las "modernidades" no funcionan.

Eso si, a la hora de pagar, la maquina automática es de la mejor tecnología posible con códigos "QR". La "pela es la pela".




"Chinatown".

Una véz que emergemos de la "pinacoteca" del parking a la superficie, la "señora estupenda" decide quitarseme de encima y hacer las compras tranquilamente a solas. No la culpo, no se me dan muy bién las aglomeraciones, y el caminar con tres piernas ha acentuado últimamente mi lado cascarrabias.

Así que quedamos citados algo mas tarde en el mismo lugar, y decido dirigirme al kiosco de prensa mas cercano a mi ritmo tiqui-taca para comprar una de esas indigestas revistas de historia que me gustan, y despues leerla tranquilamente saboreando una cerveza.  


Sorpresa, el kiosco está cerrado por vacaciones. Pienso unos segundos, y recuerdo que en la calle de Manso, a escasos cien metros, hay otro kiosco. 

Camino en aquella dirección acompañado de los crujidos de la muleta y a mi ritmo. Aprovecho la ocasión para pasar revista a los bares de la zona que recorro. Los dos que contemplo están regentados por ciudadanos chinos. 

Aprovecho para aclarar que no soy racista, ni tengo nada en contra de los chinos, pero en uno de los que contemplo la limpieza brilla por su ausencia.

Alcanzo por fín el kiosco de la Calle de Manso, que para mi desolación, también esta cerrado por vacaciones. Cuando lo rebaso, una cartel en la vidriera lateral llama mi atención :  un aviso para ladrones desesperados.  La dueña, antes de marcharse de vacaciones, vació el kiosko de elementos de valor, y dejó el cartel que aparece en la fotografía.

Quien avisa no es traidor, y ademas evita desperfectos en la cerradura y la puerta de acceso.
Que en el barrio la delincuencia tristemente campa a sus anchas no es para mí desconocido, en seis meses han intentado robarme en estas calles en un par de ocasiones, al confundirme los "cacos" con un turista despistado.

Pero resulta que un servidor es un "indígena" bastante cauto y con experiencia en estos asuntos, no en vano nací en el corazón de lo que en su dia era el "barrio chino", rodeado de carteristas profesionales, navajeros, chulos y señoras que practicaban el oficio mas antiguo de la historia. Eran la aristocracia del barrio.

Alcanzo la esquina de Manso con Viladomat, y constato que el bar que hay allí, un local pequeño y coqueto con una hermosa terraza, también está regentado por asiáticos, pero el local está perfectamente limpio.  Una estrofa de una canción de Ismael Serrano surge de repente en mi memoria :


"Barres en los que la calma y la cerveza,
salvan nuestra vida y mi cabeza, soñando estar bajo tu ropa".



O al menos un taburete alivia mi dolor de cadera. En el local, unos pocos jubilados almuerzan plácidamente. Un "carcamal" mas como yó, no se hace notar aquí. Consigo hacerme con el periódico de cortesía de la casa, y me pongo al dia con las noticias de casa mientras enfrío la garganta con una cerveza fría. 

Las noticias locales giran alrededor, como no, de nuestro eterno "procés", del camino a ninguna parte, de gente que pone lazos amarillos por todas partes, de otra gente que los retira, de políticos que hablan de "ataques-de-fascistas",  o de "delincuentes-que-merodean-en-la-noche-con-la-cara-cubierta y armas-blancas".

Suelto una carcajada tonta y solitaria, y el chino del bar me mira enarcando una ceja, y pensando seguramente que este "hombre-blanco-de-tres-patas" está como una cabra.

Y me río porque pienso que Torra no distinguiría un delincuente con navaja aunque tuviese a uno apuntandole directamente a las costillas.

Se acerca la hora acordada con la "señora estupenda", pago la consumición, y advierto que el ordenador-caja registradora opera con una copia china ( y sin licencia, supongo ) del viejo Windows "XP". Los textos aparecen en los dos idiomas, mandarín y castellano, lo que les facilita bastante el trabajo a la hora de cobrar y llevar la contabilidad.

Salgo del bar admirando la eficacia y el pragmatismo de estos chinos. Son bastante inteligentes.

Es una paradoja. En este momento en que la sociedad catalana, agotada y esclerotizada se ensimisma mirandose el ombligo, el futuro de nuestra tierra es multi-racial. 

Serán los hijos de estos chinos, árabes, pakistaníes e hispano-americanos los ciudadanos que en futuro tomaran las riendas de nuestra sociedad, y voten en las diferentes elecciones.

¿ Tratarán de "venderles" también a ellos la  "superioridad moral catalana", frente a la "malvada dictadura centralista y fascista" ?.

Lo dudo mucho, porque a los hijos de la inmigración, lo primero que les preocupará será ganarse la vida, progresar, y vivir dignamente, sin hacer caso a las "gaitas nacionalistas-supremacistas".

Demográficamente los separatistas están condenados al ostracismo a la vuelta de diez o quince años. El recambio generacional no les beneficia. Y quizás lo saben y de aquí esa urgencia para constituir un república a toda prisa y de la manera que sea, antes de que el tsunami de la historia se los trague y solo sean una nota a pié de página.

Me encuentro con la "señora estupenda", y despues de cargar las "delicatessen"  en el maletero, enfilamos hacia la ronda.

Sin darme cuenta, empiezo a entonar la canción de Ismael Serrano

-- ¿ Cuantas cervezas te has "soplado"  ?.

--  Una, solo una cariño. Localizar algo que leer y un bar decente ha sido arduo.

-- ¿ Seguro ?, mira que no vayamos a tener un disgusto con la policía de tráfico.

-- ¡¡ Que noooo  !!.


Como en el horizonte se vuelven a escuchar los tambores que reclaman referendos, consultas populares, y democracia a la mediada, en este enlace os dejo una acertada reflexión sobre estos asuntos.

Con los referemdums y consultas hay que tener mucho cuidado, si se hacen bién, a veces el resultado no es el que esperan quienes los convocan.

Me siento felíz de estar de vuelta.





















lunes, 6 de agosto de 2018

LA ÉPICA Y LA ESTÉTICA ( FINAL DE TEMPORADA )


Ya se que en su momento aseguré que no volvería a hablar sobre el "procés" en esta página. Han pasado meses desde que hice esa promesa. Eran momentos duros y complicados para todos aquellos que no comulgamos en Cataluña con el movimiento separatista. 

Los separatistas "hiperventilados" nos trataron de "anti-catalanes", "españolistas" y otras "lindezas" mas graves que no reproduzco aquí. 

La aplicación del articulo 155 de la Constitución y la detención y posterior encierro en prisión preventiva de los políticos separatistas que promovieron el intento de sedición excitaron bastante los ánimos de sus seguidores.

Pero el tiempo y los hechos han transformado un drama doloroso en un vodevil  de teatro barato.

Y como diría Timoteo, en unas semanas he "pasado del cabreo al cachondeo".  Porque si uno supera su indignación, el espectáculo inspira risa al tipo mas serio.

Vamos por partes. En primer lugar, creo que los ideólogos separatistas necesitan unas clases urgentes de estética y épica revolucionaria.



Sobre estas lineas, el cuadro "La Libertad Guiando al Pueblo" de Eugene Delacroix, pintado en 1.830, refleja el alzamiento de la ciudadanía de París contra los abusos y el despotismo del rey Carlos X. 
El alzamiento se extendió como la pólvora, acarreando la caída definitiva de la monarquía en Francia.

Fué una rebelión espontánea, sin ningún líder claro y visible, por lo cuál Delacroix quiso reflejar una alegoría : había sido la Libertad quién había guiado a los parisinos de toda clase y condición a luchar y triunfar sobre la tiranía.

La verdad es que es una tela inspiradora, una mujer joven y rotunda ondea la bandera tricolor avanzando sobre los cuerpos caídos de los revolucionarios, enardeciendo a los que la siguen a avanzar ignorando la tormenta de plomo que cae desde las lineas absolutistas. Tras ella, un burgués empuñando un trabuco, un artesano con un sable y un adolescente empuñando dos pistolas de pedernal la siguen.

Definitivamente, es una obra que es la esencia misma de la épica.

Contemplandola, dan ganas de marchar tras esta señora y hacer una revolución séria empuñando un fusil de pedernal.

Desde entonces, el cuadro de Delacroix se ha convertido en un icono para la República Francesa. Y con el tiempo, el personaje de la "Libertad" recibió un nombre popular : Marianne.





Sobre estas líneas, la "Marianne" en versión de 1.968, una versión actualizada a aquellos momentos que algún cachondo artista gráfico cuyo nombre desconozco diseñó.

Si nos fijamos un poco, los rasgos de la "moderna " Marianne,  nos recuerdan a la actriz Brigitte Bardot en aquella época, con el toque "chic" de un pañuelo al cuello con una orla tricolor.

Mucha épica no desprende la imagen, pero como miembro del género masculino, si me encuentro a esta señorita en la calle empuñando la bandera tricolor y llamando a la rebelión.... ¡¡ cojo el fusil de pedernal inmediatamente !!, y a pesar de caminar con una muleta, asalto la Bastilla y lo que haga falta.

Épica, no tiene, pero estética, mucha.



Continuemos con la clase de épica y estética. Sobre estas lineas, una fotografía del cementerio donde reposan los restos de los soldados norteamericanos caídos en nombre de la libertad de Europa en las playas de Normandía y en el posterior avance por Francia.

Si hay una película de Hollywood que refleja fielmente la miseria, la crueldad y el sinsentido de la guerra, es  "Salvando al Soldado Ryan", de Steven Spielberg.

Los primeros minutos son una larga secuencia donde un anciano recorre una vasta extensión de tumbas en ese cementerio, buscando un nombre entre la multitud de cruces de mármol.

A un hombre que murió entre sus brazos no lejos de allí muchos años atrás. Un hombre al que el preguntó que debía de hacer para agradecerle el sacrificio altruista de su vida para sacarlo de aquél infierno. Aquél hombre le respondió que se hiciera digno de aquél sacrificio.

Y aquél anciano le pregunta a su familia,  sollozando,  si él es digno, si ha llevado una vida digna de verdad.

La épica de estos cementerios, es darnos cuenta del sangriento coste de la auténtica libertad. Miles de hombres murieron para devolverle la libertad a una Europa masacrada y aplastada por el supremacismo nazi.

A la vista de lo que ocurre en Europa estos últimos años, no estoy seguro de que los europeos actuales seamos dignos de este sacrificio. 




Sobre estas lineas, la vergonzosa copia de las imágenes de los cementerios normandos que han hecho nuestros separatistas, invadiendo playas y plazas que son espacio público, y por ende de todos, buscando el impacto visual. El cementerio normando desprende paz y dignidad, pero esta marea de cruces amarillas solo desprenden resentimiento y odio.

Pero tengo que reconocer que el autor de la idea ha sido hábil, ha conseguido una imagen impactante que no deja indiferente a nadie, y que para mí es un auténtico insulto a la inteligencia.

Porque muy a su pesar,  aquí no ha muerto nadie, ni estamos viviendo bajo una tiranía nazi, por mucho que ellos mismos intenten creérselo para justificar sus majaderías

Epica, ninguna.






Sobre estas lineas, el símbolo o logotipo del nuevo partido político propugnado por Carles Puigdemont para "unificar" el separatismo,la " Crida Nacional Per La República ", ( Llamada Nacional Para la República, en castellano ),  un "invento" con el que Puigdemont, Torra y sus seguidores tratan de anular las disidencias con Esquerra Republicana de Catalunya y las CUP a la manera estalinista, imponiendo un solo partido único pilotado por él. 

Si no fuese por el texto a pié de imagen, este logotipo, ideograma o como queramos llamarle, no transmite apenas ninguna idea.

Como en el fondo soy un humilde estudioso de la semiología, decido hacer una encuesta entre mi gente mas cercana, para ver que idea les inspira la imagen. Eliminando el texto, eso si, para evitar dar pistas previas de su significado.

Estos son los resultados :

Mi  "señora estupenda"                 :    -- Un blanco abroncando a un negro--

Timoteo                                            :   -- Mi jefe de sección "clavandome"  una bronca--

El presidente de la comunidad       :  --  Un dibujo del desierto de Nazca--

La cartera                                        :  -- Mi hermano cabreado porque el "Barça" ha perdido--

El chino del bar de la esquina        : -- "Sel gualdia ulbano chillando pol mis mesas en telaza"--


Cuando les enseño la misma imagen con el texto al pié a los encuestados, no es que mejore mucho la comprensión del mensaje a los interpelados : "Menuda chorrada", " ¿ A quién se la ha ocurrido esta gilipo....?", " Ja, ja", " Estan locos estos romanos",  " ¿ Que coño sel clida ?.".


En fín, aquí no hay épica, ni estética, ni creo que tan solo haya ética. Porque conociendo a los promotores del dibujo y la campaña, el posible autor de este símbolo infantiloide habrá cobrado una "pasta gansa" por su idea, dinero que habrá salido de las arcas de la Generalitat.

Porque como de costumbre, el autor u autora será un pariente, un amiguito del alma, o un ex-compañero de clase que anda algo falto de fondos para marcarse unas buenas vacaciones.

Pero como el dibujito prospere, irá cobrando sus derechos de autor puntualmente.

Si esperan movilizar con esta imagen a alguién que nos sea ya un separatista "hiperventilado", se equivocan de medio a medio.

Estamos ya en un punto, donde el ridículo empieza a ser patente, y la preocupación deja paso a las carcajadas

Estos dias he estado leyendo un librito escrito por Sandrine Morel, corresponsal en Barcelona del diario parisino "Le Monde". Se titula "En El Huracán Catalán", y es la visión de nuestros líos con la mirada de una periodista extranjera que ha seguido por motivos profesionales todo el proceso desde su origen.

Vale la pena y el esfuerzo leerlo, apenas son algo mas de doscientas páginas, para poder vernos con la mirada desapasionada de alguien que no está condicionado por su origen. Lo recomiendo vivamente, sus conclusiones sobre Cataluña, España y el "procés" son lapidarias.

Y amigos míos y seguidores, aprovecho la ocasión para despedirme de vosotros durante unas semanas.

Trataré de aprovechar las vacaciones para recobrar energías con las que afrontar los meses venideros. Debido a una degeneración osea, estoy pasando por un periodo bastante delicado en el que el dolor físico se me está haciendo casi insoportable, a pesar de estar tratado con analgésicos potentes.

La solución al problema, es una intervención quirúrgica que tiene una lista de espera de seis meses. Así que esto se me va a hacer largo hasta finales de este año, o principios de próximo.
La consecuencia es que una muleta se ha convertido en mi inseparable amiga para conseguir desplazarme con normalidad.

Curiosamente, nadie sale a manifestarse por las listas de espera en la sanidad catalana, ni por los recortes  presupuestarios que tan alegremente impulsaron Artúr Mas y sus sucesores, Puigdemont y Torra.

Tampoco ha ardido la Conselleria de Sanidad.

domingo, 17 de junio de 2018

VICIOS PEQUEÑOS ( XV )


He acabado el trabajo de modelismo, un diorama que he titulado "Normandia, mas allá de las playas", donde he representado un combate callejero en alguna población normanda entre una patrulla de la 101 división aerotransportada USA y una unidad de granaderos "Waffen SS" estacionada en la zona.

Ruinas, tres figuras y un pequeño vehículo anfibio. Listo para la vitrina, y para llevar a algún concurso.

Os dejo con las fotografías.












lunes, 11 de junio de 2018

EL DISCURSO DEL PRESIDENTE ( RELATO VI )





Ya era noche cerrada cuando Ernesto entró en la calle de la urbanización de Sant Cugat donde vivía. A pesar de las prisas, se había duchado tal y como Nuria le habia recomendado. Eso, y un poco de la colonia que usaba habitualmente habían eliminado los efluvios de la tarde de sexo intensivo que había disfrutado.  

Tenia un frasco de su marca en el tocador de Nuria.  Quizás el perfumarse con ella  le ayudaba a mitigar el atisbo de mala conciencia que sentía después de aquellos encuentros. Una vez saciada su ansiedad carnal, siempre  sentía aquél malestar triste y especial, aquella leve vocecita muda pero incansable, que le decía que estaba jugando con los sentimientos  de dos mujeres muy diferentes. Y que era un juego perverso y egoista

Los faros del Mercedes iluminaron el coche camuflado de la Policía Nacional, donde una pareja de agentes ejercían un control discreto de la zona. También ellos formaban parte de la seguridad que aparejaba su cargo.

Accionó el mando a distancia del mecanismo que abría la puerta del acceso de vehículos de la casa.

Victória estaba sentada al pié del olivo centenario del jardín.  Hacia un par de horas que había regresado del gimnasio. Consumió en la cocina una ligera merienda-cena, y ahora disfrutaba allí sentada, vestida con un sencillo chándal, del aire del anochecer cargado de aroma de jazmín mientras tomaba un refresco y escuchaba algo de música en un pequeño reproductor. 
Adoraba ese momento en que el cielo viraba los tonos rojizos del atardecer hacia aquél violeta profundo justo antes de la noche.

Vicky, la única hija de ambos, tenia la costumbre de empalmar su jornada laboral en Barcelona con alguna cena y copeo posterior casi todos los viernes, y Ernesto tenia unos horarios imprevisibles, sobre todo en los últimos tiempos, así que había cenado sola. 
Bueno, sola del todo, no. 
En compañía de "Mirmidón" su bull-terrier de color blanco, un perro cariñoso y follonero, que la había "ayudado" a liquidar una buena ración de pechuga de pavo cocida.

La idea de traer a casa a Mirmidón fué cosa de Ernesto. Victoria nunca había sido partidaria de tener animales en casa, y al principio se resistió a adoptarlo. Aunque en el fondo reconocía que Ernesto tenia razón en que el animál les daría una cierta tranquilidad ante alguna intrusión en la casa. A pesar de sus reticencias, cedió.

De eso hacia tres años, y aquel cachorro torpe y desgarbado, pero cariñoso y fiel se había ganado el corazón de Victoria, y se había convertido en su mejor amigo. Victoria y Mirmidón corriendo por las calles de la urbanización se habían convertido ya en parte del paisaje cotidiano.

Lo del nombre del animál había sido cosa de Vicky. Ernesto, en un ataque de megalomanía quiso bautizarlo como Aquiles.  Vicky se horrorizó, aquello seria una falta de respeto tremenda hacia el legendario guerrero aqueo, y propuso una solución de compromiso :  llamarle Mirmidón, como los temibles amiguetes de Aquiles.  Ernesto no pudo reparos, le parecía un buen nombre para un perro feroz, como los primeros infantes de marina de la historia.

Pero la verdad, es que Mirmidón era cualquier cosa menos un perro feroz y agresivo. Aunque eso si,  tenia un potente ladrido, y una magnífica planta.

Los faros del Mercedes iluminaron la puerta automática de acceso para coches, y Ernesto accionó el mando a distancia. "Mirmidón" empezó a ladrar nerviosamente, no reconocia aquél vehículo. Victoria tampoco identificaba aquél vehículo plateado, y pensó que a Ernesto le habían cambiado le coche oficial por otro nuevo.

El coche extraño superó la puerta automática ya abierta, y se detuvo en el carril del garaje. El suave ronroneo del motor se detuvo con un leve siseo, y Ernesto descendió del coche.

-- Buenas noches Victoria, ¿ que te parece el nuevo coche que nos hemos comprado ?.--

Victoria le miraba atónita.

-- ¿ Que quieres decir con eso de que "nos" hemos comprado ?. ¿ Que ha sido del "Audi" ?.--
-- No te he dicho nada, porque quería que fuese una sorpresa. El "Audi" lo he entregado a cuenta de este "Mercedes" nuevo.

Victoria miraba de hito en hito a Ernesto y al coche en silencio. El perro olisqueaba el vehículo nuevo e hizo amago de levantar la pata y orinar uno de los neumáticos. Ernesto le lanzó al chucho un leve puntapié en el trasero para evitar la indeseada travesura.

-- ¿ No te gusta, amor mio ?.-- La mujer mantuvo la mirada fija en el coche, aún en un silencio pensativo.

Miraba las lineas redondeadas y el frontal deportivo, casi agresivo. La puerta abierta del conductor le dejaba entrever el interior de cuero iluminado por la lampara del techo, olía a cuero y a vehiculo nuevo

-- Bueno, no. . . . o sí.. . . , me gusta, es bonito, desde luego, ¿ pero realmente era necesario comprar algo tan ostentoso ?.--

-- ¡¡ Nos lo merecemos, Victoria !!, podemos pagarlo, de hecho ya está pagado, y solo viviremos una vez.  Ven, sube, te lo enseñaré por dentro antes de meterlo en el garaje.

Mientras Ernesto le enseñaba el funcionamiento de aquél monstruo,  Victoria apenas le prestaba atención. 

Ya se sentía demasiado presionada por la exposición púbica que implicaba el cargo de su marido. Se sentía incomoda cuando eran reconocidos en sus salidas por Barcelona, y el antiguo "Audi" les confería algo de anonimato en los desplazamientos, era un coche de gama alta, pero relativamente anodino y anónimo. 

Definitivamente aquél cambio no le gustaba.

"Mirmidón" aprovecho la falta de atención para orinarse en aquél neumático del que se había encaprichado. Una vez que acabó, correteó alegremente por el jardín para celebrar su "triunfo".

Ernesto encerró el coche en el garaje, y regresó al jardín junto a Victoria y al perro. "Mirmidón" olisqueó con insistencia los pantalones de su amo.

-- ¿ Que le pasa hoy a este perro ?.--

El animál continuó con su insistente olisqueo, que fué ascendiendo por el pantalón hasta la entrepierna, donde clavó la nariz, olisqueando aún mas ruidosamente.

Victoria soltó el inicio de una carcajada.

-- ¡¡ Vaya !!, un "machito" en celo, identificando a otro "machito".--

Ernesto vió que la sonrisa de Victoria había pasado a ser un rictus en sus labios, y apartó bruscamente al perro. El no sonreía.

-- ¡¡ Dios mio !!, a veces creo que tiene algo de bruja.--, pensó para si mismo.

( Continuará )










domingo, 27 de mayo de 2018

EL DISCURSO DEL PRESIDENTE ( RELATO V )


Cuando el Mercedes de Ernesto entro en aquella calle recoleta del Putxet, Nuria ya le estaba esperando en la puerta del edificio donde vivía,  y donde el pasaba aquellas horas inexistentes en su agenda.

Hasta que el coche se detuvo a su altura, ella no reconoció a su amante sentado dentro de él.  Una expresión de infinita sorpresa se mezcló con una amplia sonrisa en su rostro. Cuando Ernesto le había llamado, estaba practicando deporte correteando por las calles del barrio, ataviada con ropa elástica de deporte que realzaban un cuerpo elástico y muy femenino a la vez. El puesto de trabajo como asesora en el Puerto Autónomo que Ernesto le había conseguido le dejaba las tardes libres, y el tiempo libre le permitía practicar largas carreras atléticas por las empinadas calles del barrio.

-- ¡¡ Ernesto !!, no me digas que. . . . 
-- Si, lo acabo de sacar del concesionario hace diez minutos, y no podía esperar a enseñartelo, cariño. Sube.

Ella abrió la puerta del acompañante, y entró en el vehículo. Una agradable mezcla de olores, en la que predominaba el olor a cuero nuevo invadió sus fosas nasales.

Contempló los detalles el interior, aquél tablero de instrumentación que parecía el de una nave espacial, el tacto del cuero, la sensación envolvente y cómoda de aquél asiento, el suave y casi inaudible ronroneo del motor al ralentí, la lúz tamizada por los vidrios tintados. Todo allí dentro era lujo, comodidad, serenidad y sensación de poder.

-- Tiene. . . tiene que haberte costado una "pasta".-- La excitación que ella sentía le provocó un leve tartamudeo.

-- Pues sí, es verdad. Una cifra casi indecente.

-- ¿ Y que potencia tiene. . . . ?.

-- Eso si que es absolutamente indecente, cariño mio.

Mientras Ernesto le explicaba algunas de las características de su nuevo juguete, observaba la expresión arrobada,de Nuria, y en aquella chispa de lúz que había en sus bellos ojos verdes. Supo que podria saciar la sed que sentía de su cuerpo.

-- Mañana o el domingo podremos estrenarlo dando una vuelta por ahí. ¿ Que te parece si lo encierro en el parking y pasamos un rato juntos en tu casa ?, aun es temprano.

Entraron en el aparcamiento de la finca, donde Nuria retiró su motocicleta de su plaza para hacer sitio al coche de Ernesto. Subieron hasta el ático en el ascensor.

Entraron en el piso de ella. Allí estaban los dos, en su pequeño paraíso, en su oasis,  a salvo de cámaras y miradas indiscretas. Nada mas cerrar la puerta tras ella, Nuria le pasó los brazos sobre sus hombros, y le besó levemente en los lábios.

-- Voy a ducharme, ponte cómodo mientras tanto.-- El la retuvo entre sus brazos, y la estrechó contra su cuerpo mientras le devolvía el beso de una forma ansiosa, excitada y salvaje.

-- Ni se te ocurra ducharte ahora, vida mía. Quiero saborear tu cuerpo así tal como está ahora. Quiero empaparme de tu esencia auténtica, sin olor ajeno a gel de baño.

Ella no dijo nada, y se apretó aún mas contra el cuerpo de Ernesto, devolviendo un beso mas apasionado aún, al tiempo que acariciaba por encima de los pantalones el abultamiento de la entrepierna de Ernesto.

El trayecto hasta el dormitorio de Nuria quedó marcado por la ropa de ambos tirada por el suelo. 

Ya en la amplia cama, Ernesto se deshizo con un manotazo de su ropa interior. Había jugado con ventaja, bajo la ropa deportiva y ajustada de Nuria tan solo había un leve "tanga" que había quedado abandonado en la puerta.  La lúz del sol poniente quedaba tamizada por la persiana y las cortinas de la ventana, dejando una semipenumbra amable en el dormitorio.

Notó en ella una excitación mas fuerte de lo habitual, y Ernesto se propuso hacer durar todo lo posible aquella sesión de placer. Empezó besandola y acariciandola lentamente, de una manera leve y medida, recreándose en todos los rincones de aquel cuerpo glorioso, y provocando espasmos de temblores en ella, llevándola hasta el límite de su sensibilidad, y aflojando lo suficiente como para no cruzarlo.

Después de un tiempo indeterminado en que ella se había limitado a responder con suavidad a sus caricias, Nuria revolvió su cuerpo atlético en la cama al modo de una pantera, y volteó a Ernesto debajo suyo. Apoyó las palmas de su manos en los hombros de él y rodeó su pelvis con el bajo vientre. Con un leve movimiento de cintura, y mientras le miraba directamente a los ojos, lenta y suavemente se empaló en el sexo de Ernesto. Mientras Nuria movía lentamente las caderas atrás y adelante, el creyó que entraba en el paraíso.

Cuando Ernesto emergió del sopor "post-coitum", no habría sabido decir cuanto tiempo había transcurrido. Solo que la penumbra había aumentado en la habitación, y las ultimas luces naturales filtradas por la persiana, creaban un mosaico de fuego en la espalda desnuda de Nuria. Apretó su cara contra ella, aspirando aquél dulce aroma de hembra excitada y saciada, mientras acariciaba sus pechos, provocando un reflejo de placer en la muchacha.

-- ¿ Te sientes bien cariño?-- Ella le respondió con un ronroneo gatuno que Ernesto interpretó como un "como nunca".

-- Tengo que marcharme vida mía, es tardísimo. Mañana te llamo y hacemos planes, de acuerdo ?.

-- Dúchate antes de irte cariño, hueles a mi coño, y no vaya a ser que tu mujer lo perciba. Las mujeres tenemos un olfato mas desarrollado que vosotros para estas cosas.

domingo, 20 de mayo de 2018

EL DISCURSO DEL PRESIDENTE ( RELATO IV )



Artúr Vila colgó el teléfono de su despacho y se puso la chaqueta mientras franqueaba la puerta del cubículo. Le acababan de avisar que el ministro se había personado en el concesionario para recoger su nuevo coche.

Estrechó la mano de Ernesto con la mejor de sus sonrisas, y le guió por las dependencias hacia la zona de talleres. Allí, junto a la salida estaba el nuevo juguete gris de Ernesto. Un mecánico estaba pasando una gamuza sobre la piel metalizada en gris oscuro de aquel monstruo.

Sentados dentro del coche, Artúr iba indicando al cliente la configuración básica del coche, como ajustar la posición de los asientos, los espejos retrovisores, la disposición de los indicadores en el tablero y la disposición del cambio de velocidades.

Cuando Artúr iba a extender sus explicaciones al sistema electrónico de sonido, navegación y "manos libres", Ernesto cortó el monologo del jefe de ventas de una manera algo abrupta.

-- Discúlpeme, pero tengo algo de prisa. Ya me pondré al dia con el manual de usuario. Tan solo explíqueme como conectar el móvil al sistema de manos libres.

Artúr le guió en el proceso de sincronización, hasta que el sistema informático del coche reconoció al telefóno móvil del ministro y se enlazó con él.  No exteriorizó haber percibido la descortesía del ministro

-- Bien, no queda nada más, señor Fernández, le deseo que disfrute de su nuevo automóvil. Siga los intervalos de las revisiones indicados, y para cualquier asunto, ya sabe que estamos a su disposición.

Desde la puerta del taller, Arturo y el mecánico observaron como el coche se incorporaba al tráfico intenso de la calle Urgell.

-- ¡¡ Vaya un tipo arrogante !!.-- El mecánico no había podido evitar escuchar la conversación mientras repasaba la carrocería con el abrillantador.

-- No mucho más que la mayoria de los que tenemos, Luís. Y para ir bién, necesitamos media docena mas como ese cada més.

Ernesto aprovechó la pausa de un semáforo para llamar a Núria Méndez a su número de teléfono móvil. 
Tenia el número indexado como "Méndez" en la agenda de su teléfono móvil. 
Una precaución de seguridad doméstica, igual que la de borrar su  número del registro de llamadas al terminar sus conversaciones. Exactamente igual que los mensajes que intercambiaban media docena de veces al dia.
Victoria nunca había dado señales de fisgonear en su teléfono, pero todas la precauciones siempre eran pocas. 
En sus largos años en política, había aprendido que la información era una herramienta muy útil y peligrosa. Y ya por costumbre, nunca dejaba cabos sueltos, por inocentes que aparentasen ser.

-- Buenas tardes cariño, . . . .si,  ya estoy de vuelta en Barcelona. ¿ Donde estás ahora ?. . . . bién, pues espérame en la puerta de casa dentro de diez minutos, tengo algo nuevo que enseñarte. . . . Y que podriamos celebrar juntos, si no tienes nada que hacer esta tarde. . . .Si, he conseguido librarme de esos "plastas" de mi escolta por hoy. . . .No, Victoria no sabe que ya he llegado. . . .   Otro beso para tí, hasta ahora.

( continuará )









martes, 8 de mayo de 2018

EL DISCURSO DEL PRESIDENTE ( RELATO III )


Ernesto descendió de coche oficial a la puerta del concesionario, al mismo tiempo que sus escoltas.

-- Chicos, no es necesario que  me acompañéis. Podéis tomaros la tarde libre. En cuanto saque el coche del garaje, pondré rumbo a casa. Y no pienso moverme de allí en lo que queda del dia.

Higinio Valverde, suboficial de la Guardia Civil y jefe de la escolta personal del ministro carraspeó para aclararse la voz y replicar la orden de su jefe.

-- Disculpe señor Fernández, pero. . . . 

-- No me discuta, Valverde, es una orden. ¿ No vé que en este local no hay peligrosos anarquistas ni tampoco un piquete de los Comités de Defensa de la República  ?. . . .No se me ocurre un lugar mas tranquilo en toda Barcelona.

Valverde se irguió instintivamente en posición de firmes, y con una mirada envió al otro agente de la escolta  la orden de embarcar en el coche oficial.

-- Bién, le esperaremos aquí y le escoltaremos hasta su casa.
-- ¡¡ No !!, les he dicho que se vayan, tomense el resto del dia libre, vayan por ahí a tomarse unas tapas y unas cervezas, ¡¡ por Dios Valverde, relájese y déjenme en paz una cuantas horas !!.

Valverde permaneció unos segundos en silencio, sosteniendo impasible la mirada del ministro.

-- Muy bién, de acuerdo señor Fernandez, Victor y yo nos tomaremos algún pincho de tortilla a la salud de su nuevo Mercedes.

Valverde se subió al coche oficial rezongando para sus adentros. Cuando le asignaron la escolta de Fernández,  supo que iba a tener un trabajo mas complicado de lo habitual en otras ocasiones. Aquél nuevo ministro del Interior apenas superaba los cincuenta años de edad, al contrario que sus antecesores, casi todos bien entrados en la sesentena y de rutinas mas reposadas y caseras. Ademas, había insistido en mantener su residencia en Barcelona. Bien, quién se había negado en redondo a trasladarse a Madrid había sido la esposa del ministro, Victoria, provocando que su esposo viajase a Madrid de lunes a viernes, y volviese los fines de semana a la mansión de Sant Cugat del Vallès. 

Lo que Valverde ignoraba, era que la relación de Ernesto Fernández-Martí con su esposa Victoria no pasaba por buenos momentos tras treinta años de matrimonio. Y por eso Ernesto prefirió respetar el deseo de Victoria de seguir viviendo en Barcelona para evitar males mayores. 

Los divorcios seguían siendo desagradables a los ojos de la cúpula del partido, denotaban inestabilidad emocional, y divorciarse de Victoria podía afectar a su carrera política. Y Ernesto era alguien ambicioso, muy ambicioso.

Además, existía otra razón para que Ernesto siguiera residiendo en Barcelona, y que Valverde tardó muy poco en descubrir : se llamaba Núria, era una treintañera morena y muy atractiva, que residía en un duplex muy acogedor del exclusivo barrio barcelonés del Putxet.  Un ático cuyo alquiler corría a cargo de Ernesto.

-- Bién, a donde les llevo.

La voz del chófer sacó de sus cavilaciones a Valverde. Miró a Victor, el otro escolta.

-- Victor, tenemos la tarde y la noche libres, ¿ hacen unas cervezas en la taberna vasca ?.-- Ante el asentimiento silencioso de Victor, Valverde le respondió al chofer :

-- Déjanos en la calle Casanova, y llévate este trasto al garaje.


( continuará )