sábado, 9 de marzo de 2019

DIARIO DE UN RELATOR ( VI )



Durante los primeros momentos de nuestra conversación noté a Fábregas algo "descolocado". No debía de tener ninguna esperanza de volver a tener noticias sobre mí persona.

-- ¿ Oiga Fábregas, para cuando está planeada esa ronda de conversaciones ?.

-- ¿ Hummm?, dejeme ver. . . . . .  De aquí a un par de semanas, mas o menos. Comenzarían       
    supuestamente el once de Marzo.

-- ¿ Ya han conseguido a alguien como mediador, quiero decir "relator" en ellas ?.

Hubo unos instantes de silencio.

--  A alguien con su prestigio, no.

Era algo que yo ya había intuido, por el tono de voz de Fábregas.

-- Bién Fábregas, vuelva a explicarme las condiciones de mi mediación y los detalles de mi 
    estancia en Barcelona.

La voz de Fábregas desgranó cuales serian mis funciones en las conversaciones, mi papel como certificador internacional, mi remuneración por el trabajo, y los detalles del viaje y mi alojamiento en la ciudad. También habló del plazo de tiempo que había calculado que durarían aquellas negociaciones : alargándose, podían durar muy bién entre cuatro y cinco semanas

-- Correcto, Fábregas, acepto la oferta pero con un par de modificaciones.

-- ¿Sí ?, pues bién, usted dirá.

Noté una repentina sorpresa en el tono de voz al otro lado de la línea. Fábregas aún no creía que yo aceptase.

-- En primer lugar, DOS pasajes en clase preferente de ida y vuelta desde Tallin. Nada de     
    alojamiento en ese insulso hotel de la calle Pau Clarìs, ( mientras conversábamos, 
    había echado un vistazo a la pagina web del hotel que me propuso ) quiero una habitación 
    doble en el hotel W, ese de cinco estrellas en el puerto. Y una tarjeta de crédito para gastos.

Hubo unos instantes de silencio en la linea.

--  Jooooodeeeer, Julius, ¡¡ a eso se le llama tirar con pólvora del Rey !!.

--  No se equivoque Fábregas, es tirar con pólvora de la República, ¿o no es así ?.

Fábregas encajó mi ironía impasible

-- Bién, tiene razón, si señor.  Lo de los dobles pasajes quiere decir que le acompañará a usted        la señorita Kadri, ¿ cierto ?.

-- Es usted una persona sagaz, Fábregas.

-- No hay ningún problema Július, ya lo arreglaré todo para que se cumplan sus condiciones.

-- Como comprenderá, quiero todos los detalles en un contrato por escrito firmado por algún 
    responsable político.

-- Ya teníamos planeado hacerlo así, solo tendremos que introducir las modificaciones que 
    usted nos solicita en el contrato. Entre el dia de mañana y pasado lo recibirá por correo 
    electrónico. Solo tendrá que devolverlo firmado a la dirección de origen. Por cierto, le daré 
    el teléfono de nuestro jefe informático. Póngase en contacto con él para instalar en su 
    ordenador un programa de encriptación seguro. A partir de ahora y hasta que usted esté en 
    Barcelona, todas nuestras comunicaciones serán por escrito y encriptadas. Toda precaución 
    es poca en un asunto tan delicado como este, de acuerdo Julius ?.

-- Me parece correcto.

Tomé nota del teléfono del experto en informatica.

-- Július, muchas grácias por aceptar nuestra oferta. Contamos con su discreción y buen hacer, 
    y le esperamos aquí dentro de unos dias.

Llamé al informático de Fábregas, quién resultó ser un alto cargo en la consejería de Políticas Digitales y Administración Pública.

Alguien de confianza y que debía de estar al tanto de aquél contubernio Momentos mas tarde, desde una conexión remota, aquel tipo instaló en mi ordenador portátil el programa de encriptado, que respondía al folclórico nombre de "Almogaver".

Dos dias después, recibí un correo con el contrato encriptado. Lo abrí con el programa, lo revisé cerciorándome de que en el anexo se aceptasen mis condiciones específicas. Lo firmé, lo volví a procesar con el encriptador, y lo remití de vuelta a origen. Imprimí una copia en papel.

Aquella noche, a la hora de la cena, Marja volvió a insistir sobre el asunto del crucero.

-- Marja, siento decirte que me va a ser imposible tomarme esos dias libres para el crucero. Me 
    ha surgido un trabajo delicado y comprometido en esas fechas para el gobierno de Cataluña.

-- ¿ Como, que quieres decir ?.

Me limpié los labios con la servilleta, y fuí al despacho para recoger la copia escrita del contrato, de la que había separado previamente el anexo con mis condiciones.

Se lo dí a leer a Marja, y observé como a medida que ella lo leía, abría unos ojos como platos.

-- Como comprenderás, Marja, no solo está el lado económico del "trabajo", sino también el 
    prestigio que me dará participar en esas negociaciones como mediador. Sobre todo, si se 
    consigue  llegar a un acuerdo viable.

-- Pero me hacia tanta ilusión ese crucero. . . . . 

-- ¿ Y quien te ha dicho que no puedes hacerlo, cariño ?, podrías acompañar a los Ivask 
    mientras yo estoy en Barcelona participando en las conversaciones.

A Marja se le iluminó la mirada

-- ¿ De verdad, no te importaría que fuese con ellos ?.

-- Reserva tu pasaje mañana mismo. Pero por favor, se discreta y no le expliques a Maret los 
    motivos reales de mi ausencia. Como bien comprenderás, unas negociaciones secretas son 
    eso, ¡¡ secretas !!.

No me cabía la menor duda de que mi esposa le contaria con pelos y señales mi "trabajo" a su intima amiga Maret. Y que el precio seria llevar la mitad del FSB ( antes conocido como KGB ) de San Petersburgo pegados a mi trasero constantemente por cortesía de Olev Ivask

Al dia siguiente, por la tarde, me reponia de los excesos del sexo entre los brazos de Kadri. 
Mientras la acariciaba y contemplaba la luz menguante en el techo de la habitación, la puse al corriente de todo el asunto, y de que íbamos a tener unas lujosas vacaciones en Barcelona.

-- ¡¡ Július !!, eres todo un genio, y el crápula mas grande de este lado del Báltico.

-- Eso es lo que siempre te ha gustado de mí, leona mia.

-- El Mediterráneo, una ciudad preciosa, hotel de lujo, buena cocina, buen clima. . . . 

La idea del viaje la excitó otra vez. Volvió a subirse a horcajadas sobre mí, y mientras me besaba y miraba en el fondo de mis ojos, volvió a introducirme en su terciopelo húmedo.

-- ¡¡ Kadriiiiii. . . .  !!.



( continuará )






















6 comentarios:

  1. Menudo prenda el relator/mediador/empotrador ¡¡¡¡

    ResponderEliminar
  2. Este lo que se quiere es montar una luna de miel de lujo con su ligue. Vaya con el relator.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  3. Este si que sabe lo que es mediar, imagino que no relatará a su mujer los detalles, aunque sea relator... releitor en ingles...o de las ingles, no se ..

    Un saludo

    ResponderEliminar
  4. el Julius aquest es un pinta de cuidadu, al nivell de dels qui ha de mediar...

    Salut

    ResponderEliminar
  5. Mientras tanto, en un café del otro lado de la ciudad, Marja apuraba su copa de un sorbo y le susurraba a un hombre al oido: "Estaba loca de ganas, my darling, de verte otra vez"

    (La falta de merienda en la cena se enmienda)

    ResponderEliminar

Si has leído mis desvaríos y tienes algo que aportar, hazlo aquí.