martes, 8 de mayo de 2018

EL DISCURSO DEL PRESIDENTE ( RELATO III )


Ernesto descendió de coche oficial a la puerta del concesionario, al mismo tiempo que sus escoltas.

-- Chicos, no es necesario que  me acompañéis. Podéis tomaros la tarde libre. En cuanto saque el coche del garaje, pondré rumbo a casa. Y no pienso moverme de allí en lo que queda del dia.

Higinio Valverde, suboficial de la Guardia Civil y jefe de la escolta personal del ministro carraspeó para aclararse la voz y replicar la orden de su jefe.

-- Disculpe señor Fernández, pero. . . . 

-- No me discuta, Valverde, es una orden. ¿ No vé que en este local no hay peligrosos anarquistas ni tampoco un piquete de los Comités de Defensa de la República  ?. . . .No se me ocurre un lugar mas tranquilo en toda Barcelona.

Valverde se irguió instintivamente en posición de firmes, y con una mirada envió al otro agente de la escolta  la orden de embarcar en el coche oficial.

-- Bién, le esperaremos aquí y le escoltaremos hasta su casa.
-- ¡¡ No !!, les he dicho que se vayan, tomense el resto del dia libre, vayan por ahí a tomarse unas tapas y unas cervezas, ¡¡ por Dios Valverde, relájese y déjenme en paz una cuantas horas !!.

Valverde permaneció unos segundos en silencio, sosteniendo impasible la mirada del ministro.

-- Muy bién, de acuerdo señor Fernandez, Victor y yo nos tomaremos algún pincho de tortilla a la salud de su nuevo Mercedes.

Valverde se subió al coche oficial rezongando para sus adentros. Cuando le asignaron la escolta de Fernández,  supo que iba a tener un trabajo mas complicado de lo habitual en otras ocasiones. Aquél nuevo ministro del Interior apenas superaba los cincuenta años de edad, al contrario que sus antecesores, casi todos bien entrados en la sesentena y de rutinas mas reposadas y caseras. Ademas, había insistido en mantener su residencia en Barcelona. Bien, quién se había negado en redondo a trasladarse a Madrid había sido la esposa del ministro, Victoria, provocando que su esposo viajase a Madrid de lunes a viernes, y volviese los fines de semana a la mansión de Sant Cugat del Vallès. 

Lo que Valverde ignoraba, era que la relación de Ernesto Fernández-Martí con su esposa Victoria no pasaba por buenos momentos tras treinta años de matrimonio. Y por eso Ernesto prefirió respetar el deseo de Victoria de seguir viviendo en Barcelona para evitar males mayores. 

Los divorcios seguían siendo desagradables a los ojos de la cúpula del partido, denotaban inestabilidad emocional, y divorciarse de Victoria podía afectar a su carrera política. Y Ernesto era alguien ambicioso, muy ambicioso.

Además, existía otra razón para que Ernesto siguiera residiendo en Barcelona, y que Valverde tardó muy poco en descubrir : se llamaba Núria, era una treintañera morena y muy atractiva, que residía en un duplex muy acogedor del exclusivo barrio barcelonés del Putxet.  Un ático cuyo alquiler corría a cargo de Ernesto.

-- Bién, a donde les llevo.

La voz del chófer sacó de sus cavilaciones a Valverde. Miró a Victor, el otro escolta.

-- Victor, tenemos la tarde y la noche libres, ¿ hacen unas cervezas en la taberna vasca ?.-- Ante el asentimiento silencioso de Victor, Valverde le respondió al chofer :

-- Déjanos en la calle Casanova, y llévate este trasto al garaje.


( continuará )







9 comentarios:

  1. eso, eso...a la taberna vasca ...

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  2. Un ministro la mar de previsible en sus aficiones.
    Un abrazo, Rodericus.

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  3. Previsible y demasiado insistente para no sospechar que el ministro tiene otros planes.

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  4. Me he quedado enamorada del avion del color de lo bello que es
    Tu escrito mucho no lo entiendo pero me gusta leerte

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  5. Es curioso no conozco muchos obreros de cadena que tengan amigas en áticos lujosos... Supongo que sera porque los ministros son más guapos, ¡¡¡que bonito es el amor!!!

    Un saludo

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    Respuestas
    1. Poderoso caballero es Don Dinero.

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  6. Un Mercedes, una casa en Madrid otra en Barcelona, un duplex para la treintañera...y para todo lo demás visa y mastercard...
    Me cansan el ánimo los políticos...
    Pero si yo conociera a esa treintañera, le diría: ve a por todas hija...y a tomar por saco...

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