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sábado, 28 de agosto de 2010

HAM, EL HEROE OLVIDADO

Queridos amigos, hoy vuelvo a retomár la serie de articulos dedicados a la aeronautica y el espacio que con intermitencias voy publicando en este rincón.

Ham, en sú "cápsula vitál"

El nombre de Ham, que es el "personaje" que me ocupa hoy, seguramente a priori no os dirá nada, pero tendria que figurár con letras doradas en la historia de la carrera espaciál junto a Yuri Gagárin y Neil Armstrong, y para sabér quién fué, tenemos que retrocedér al inicio de la carrera espaciál entre la Unión Soviética y los Estados Unidos.

Allá por 1.960, la NASA estaba empeñada en desarrollár el primér lanzadór espaciál capáz de llevár a un norteamericano más allá de la estratosfera. El vehículo espaciál combinaba un misíl militár "Redstone", con una autonomia de unos 300 kilómetros, y la nueva cápsula espaciál Mercury, supuestamente capáz de albergár un pasajero humano en sú viaje de ida y vuelta hacia el espacio exteriór. La cápsula Mercury, además de ser  la que llevó a Alan B. Shepardd al espacio, fué el banco de pruebas, que después de innumerables mejoras se transformó en el diseño de las cápsulas Gemini posteriores, aunque en aquellos momentos era un prototipo en pruebas nada digno de confianza.

El misíl Redstone no era otra cosa que una evolución en el desarrollo de los primitivos V-2 alemanes capturados trás el fín de la guerra en Alemania. Trás su diseño también estaba Werner Von Braún, "padre" de la V-2, y como vehículo de lanzamiento tampoco era demasiado fiable. Varios lanzamientos de prueba habian acabado en desastrosas explosiones en las rampas de lanzamiento, de tal manera que los técnicos alemanes que colaboraban con Von Braun se referian al programa Mercury apodandole "Kaputtnik".

Mientras las explosiones de los Mercury-Redstone sacudian las rampas de Cabo Cañaverál, un programa de adiestramiento de media docena de chimpancés habia tenido lugár, y un joven animál de tres años de edád habia sido seleccionado para sér el primér hominido en órbita : nuestro héroe Ham. habia sido entrenado en respondér al encendido de luces en un tablero accionando diversas palancas situadas en él, a cambio de una golosina cuando acertaba, y recibiendo una pequeña descarga eléctrica en las plantas de los piés cuando erraba en la respuesta.

Así estaban las cosas cuando el 31 de Enero de 1.960 el pequeño y viváz Ham fué confinado por los técnicos de la NASA en sú ajustada cápsula vitál, y esta introducida en la cápsula Mercury situada en la rampa de lanzamiento.

Ham, portada de "Life" en Febrero de 1.960


Como ya era habituál, trás el encendido el motór del cohete Redstone se averió. Pero en lugár de apagarse y provocár una tremenda explosión como en anteriores ocasiones, esta véz se bloqueó la válvula del aceleradór manteniendo la potencia máxima durante todo la carrera de lanzamiento, lo que sometió al pobre Ham a una tremenda aceleración en sú capsula, colocandose esta en órbita a una altura de 253 kilómetros, 70  por encima de los previsto. El vuélo duró 16 minutos y 39 segundos, cayendo en el océano Atalántico a 679 kilometros de Cabo Cañaverál, 209 más allá de lo inicialmente prevísto. Durante la reentrada y el posteriór golpe contra el océano, Ham soportó una deceleración de algo más de 14 Gs, lo que quiere decir que durante un lapso de tiempo, cada kilo de peso de Ham se multiplicó por 14.

Debido al exceso sobre la distancia  de vuelo prevista, los destructores de la U.S Navy destacados para el rescate tardaron más de lo previsto en alcanzár la capsula que flotaba en el már. El brutál impacto sobre las olas habia agrietado el escudo térmico de la Mercury, y cuando los marinos rescataron al chimpancé, el agua le llegaba yá al cuello. Tras unos minutos de desorientación iniciales, Ham se recuperó rapidamente y comenzó a jugár y bromeár con sus rescatadores.

Ham habia realizado la tarea para la que habia sido entrenado perfectamente, a pesár del desastroso lanzamiento, y habia demostrado la viabilidád de una misión espaciál tripulada por hombres.

Después de su odisea espaciál, Ham tuvo sus quince minutos de gloria, y durante un tiempo fué una celebridád entre el publíco. Hubo que construír una grada frente al lugár donde era expuesto, porque el público pasaba horas contemplandole. A  medida que el programa espaciál norteamericano fué progresando, y los nombres de los tripulantes de las misiones Gemini primero, y Apolo después se fueron popularizando,  Ham cayó en el olvido, convirtiendose en un animál con un comportamiento huraño y solitario, olvidado por casi todos.

La veterinaria que estaba a sú cuidado, buscó integrarlo en un grupo de chimpancés en una reserva naturál de Alabama a finales de los años setenta, con la esperanza de que recuperase la sociabilidád y la alegria.

La fuérza aérea se encargó de sú traslado en un avión de carga Hércules, y en un último gesto de homenaje, y reconociendole como a uno de los suyos, los militares encargados de sú traslado le rindieron honores militares.

En sú nueva ubicación, Ham se integró perfectamente en el nuevo grupo, formando pareja estable con un hembra, aúnque no tuvo descendencia.

Una mañana de primavera de 1.983 lo encontraron tumbado en sú rincón favorito, al sól. Habia fallecido de un infarto fulminante. Una muerte dulce para un auténtico héroe.

jueves, 8 de julio de 2010

EN MUY POCAS PALABRAS


SOLVENCIA, PROFESIONALIDAD, CAPACIDAD DE SACRIFICIO, HUMILDÁD.

No soy un grán apasionado del fútbol, pero las cualidades de Carles Puyól han destacado durante estos dias en la celebración del Mundiál de selecciónes en Sudáfrica, y especialmente, ayér.

Carles, durante estos años, te has ganado el corazón de todos los seguidores del F.C. Barcelona por tú trabajo en la linea de defensa dél equípo, brillando con lúz propia en un puesto poco dado al lucimiento personál, te hemos visto jugár lesionado por decisión propia, te hemos visto echarte el equípo a la espalda en algúna ocasión decisiva. También te hemos visto apartarte del foco de las cámaras una véz apagadas la luces del estadio, recuperár discretamente tu vida privada sin estridencias ni personalismos, y comportarte con humildád y normalidád.

Pero ahora te has ganado el corazón de todo el país, marcando un tanto decisivo y casi imposible.

Gracias Carles

martes, 22 de junio de 2010

"POR FAVOR, DEJEMME EN PÁZ, ESTOY RECOGIENDO SETAS"

Es la respuesta del matématico ruso Grigori Perelman a uno de los escasos periodistas que consiguieron localizarle teléfonicamente tras rechazár un premio dotado con UN MILLÓN de Dólares concedido por el Instituto Clay en París dias atrás.

Grigori Perelman, ( Lenigrado 13-Junio-1.966 ) es un prestigioso matématico ruso con una carrera deslumbrante en sú especialidad. Catédratico de matematicas aplicadas en la Academia Rusa de las Ciencias, ha sido profesór invitado por varias universidades Norteamericanas, y ha sido profesór becado duarnte dos cursos por la prestigiosa Universidád de Berkeley en California.

Su salto definitivo a la galeria de honór en la ciencia, ha sid la resolución de la conjetura de Poincaré, autentico Santo Griál de los matematicos del siglo XX y XXI. Una complicada fórmula matématica aplicada a la geómetria tridimensionál, que explica la resolución en fórmulas de un efécto fisico ya conocido, pero hasta la fecha sin explicación teorica posíble. Estaba en la lista de los problemas matematicos del milenio sin resolución.

Que alguién decida renunciár a tan suculento premio y esquivár la fama y notoriedád para seguír llevando una existencia tránquila, dice mucho de él, en contraposición a los tipejos-jas a los que dediqué el "post" anteriór.
El escandalo entre la comunidád científica provocado por la renuncia de Perelman ha sido sonado, por no hablár del ataque de nervios que han sufrido varias ONG muy lustradas, que albergaban la esperanza de que Perelman donase el importe del premio a sús cuentas.

No hay ninguna actividád humana que esté libre de gente soberbia y orgullosa de sús merítos, reáles o nó, y la comunidád de los cientificos no está libre de estos pecados. La historia de la ciencia está llena de malos ejémplo, con rencillas persónales, celos y competiciones insanas por llegár al triunfo, que a veces han provocado sonóros escándalos por plágios, y hasta a veces, estruendosos fraúdes.

La verdadera noticia es un tipo como Perelman, No hay forma de sabér cuanto tiempo ha dedicado a la resolución de este complicado problema, pero, por lo visto, una véz que dió con la solución, decidió seguír sú camino dando el problema por zanjado y dedicandose a otro reto. Un profesór universitario de sú categoria tiene colmadas ya sús esperanzas profesionáles, y sus necesidades materiales, y quizás, ha valorado más sú tranquilidád y sú anonimato. que el recogér el premio y pasarse una buena temporada en el punto de mira de los medios de comunicación, respondiendo a entrevistas con preguntas idiotas del calibre de :
- ¿ Como se le ocurrió la solución ?.
- ¿ Que estaba haciendo en el momento de sú inspiración ?.
- ¿ A qué va a dedicár el importe del prémio ?.

No quiero sabér a donde podriamos llegár si existiese mucha gente con el talante de este matemático.
La teoria de Poincaré a los ajenos a las matemáticas nos puede parecér superflua, pero quizás dentro de unos años disfrutemos de sús beneficios aplicados a la vida cotidiana en los múltiples artílugios que hacen más fácil nuestra vida.

El mosntruoso aceleradór de partículas que meses atrás arrancó en Suiza, tiene como primera prioridád demostrár la existencia de una esquiva partícula sub-atómica : el bosón de Higgs.
Bajo este raro nombre se esconde la clave de una enérgia tan extraña como conocida por nosotros, la gravedád. Es la párticula que dá cohesión a la construcción del átomo : la masa, y por ende, la gravedád.

Puede parecér remotamente interesante a los nó iniciados, pero encontrár esta pieza que fálta en el puzzle sub-atómico seria parecido a demostrár la existencia de Diós.