Cada dia que pasa, soy más consciente de mi ignorancia sobre la realidad que me rodea. Realidad que me sorprende por que yo la daba por muerta y enterrada, pero que resulta que aún respira, inexplicablemente.
Asociamos los derechos de los señores feudales y de la nobleza a un pasado ya remoto y perdido.
Los antiguos señores feudales ejercian en sú demarcación la representación de la Corona, como tales representantes procedian a la recaudación de los impuestos sobre diversas actividades, recaudaban una parte de las cosechas, tenian derecho a un porcentaje de las cabezas de ganado que poseian sús siervos. Para cualquiér actividad se necesitaba sú permiso expreso, en eventos tales como matrimonios, algúnos desaprensivos con título ejercian el denominado "derecho de pernada", que consistia en disfrutár de los favores carnales de la recién casada antes que sú esposo. Cuando alguno de sús subditos fallecia, la familia solicitaba el permiso señorial para darle sepultura pagando un impuesto, ya fuera en especies ó en metálico. Ninguno de los siervos podia cambiár de residencia sín su permiso expreso. Cedian los terrenos para que sú gobernados pudiesen construirse un vivienda a cambio de un pago anuál estipulado, que en función de la generosidad del señór podia ser simbolico o casi inexistente, ó sér un alquilér equiparable a los de hoy en dia.
Todos creemos, aunque aún subsistan hoy condes, barones y marqueses, que la época feudál se extinguió hace siglos, y que el nuevo y único señór feudal es el estado, ¿ sí ?.
Pués estamos todos equivocados.
En Cataluña, ese rinconcito del país que todo el resto de país considera vanguardia de la modernidad todavia susbsisten derechos feudales. En una parte de los municipios de la provincia de Barcelona, concretamente tengo constancia de Sentmenát, Castellár del Vallés, zonas de Terrássa, y en menór grado álguna zona de la parte alta de Barcelona, uno al vendér su piso se puede encontrár la desagradable sorpresa de que tiene que pagár un porcentaje de la operación próximo al diéz por ciento en concepto de "censo enfiteutico" a los herederos del antiguo señór feudál de la zona.
Es algo que puede sonár como abusivo e inconstitucionál, pero parece sér que legalmente es impecable, está recogido en las normas del derecho Catalán que sobrevivieron al decreto de Nueva Planta tras la guerra de Secesión de 1714. Parece sér que Felipe V quiso agradecér de esta manera los servicios prestados por los nobles catalanes que apoyaron sú causa. En 1837 se abolieron las leyes feudales y de señorio, pero permanecieron las jurisdiccionales, que afectaban las zonas donde el señór ejércia también como juéz censór. En la legalidad actuál se ha camuflado como un acuerdo entre privados, ó así lo ha declarado la consellera de Interiór, la señora Montserrat Tura. Se puede levantár definitivamente esta afectación pagando una cuota de redención al propietario de los derechos, pero ¡¡Ay!!, en esa operación también interviene a renglón seguido la Agencia Tributaria con una tasa de plusvalias, ya que entiende que al eliminár la afectación el immueble implicado aumenta su valór.
La fotografia que ilustra la entrada, pertenecé al castillo de Eramprunyá. Levantado en lo alto de un espolón de la sierra del Garráf, controlaba el viejo camino feudál que comunicaba con las tierras del Penedés a través de los montes. Es una pequeña fortificación, una torre de contról sobre el camino, al pié de la cuál los comerciantes y lugareños tenian que pagár el peaje, y servia de punto fuerte en la época en que la frontera con el Califato de Tortosa pasaba por allí.
Actualmente es un referente entre los practicantes del senderismo, el picacho acoge las ruinas del castillo, una pequeña ermita y ofrece una panoramica mágnifica sobre el litorál del area de Barcelona.
Hace tres o cuatro años el ayuntamiento de Gavá, en cuyo término municipál se levanta el pequeño castillo
preocupado por el pésimo estado de conservación de las ruinas,que amenazan desplomarse monte abajo sobre la carretera comarcál actuál, contactó con los actuales propietarios del lugár, los marqueses de Tamarit, para a cambio de la cesión de la propiedad, restaurár la pequeña fortaleza y ponerla en valór para aprovechar su atractivo turistico.
No hubo acuerdo, los marqueses prefieren el deterioro de sú propiedad a la cesión. y el ayuntamiento de Gavá ni siquiera puede consolidár legalmente las ruinas. Algún dia no muy lejano, lo que queda de los muros acabará cayendo monte abajo. Espero no pasár yó en ese momento por la carretera.
La nobleza catalana se ha confundido con el paisaje de un país moderno, se han hecho transparentes, discretos y cosmopolitas, pero en cuestión de dineros y propiedades siguen siendo como sus ilustres antepasados, parasitos con titulo nobiliario








